Phototalensio llegó con una fresa, que tenía mirada intensa, era su amiga nueva, la encontró en una feria.
"Habla fresa habla" , le decía Phototalensio mientras fijamente la miraba, la fruta decía "A" con dificultad desmesurada y se reía, luego también bailaba.
Investigó en algunos libros, para entender el comportamiento de su amigo, descubrió que las fresas solo conocen la letra A y que el resto se le deben con una inyección agregar.
Phototalensio buscó un médico, que le pusiera la inyección sin contratiempos, ahora la fresa dice más palabras, solo que habla tan bajo que no se escucha nada.
Créditos Margarita Palomino