Me gusta ser un ciempiés,
algunos me temen y no sé porque
muevo mis patas sin control,
puedo dibujar con todas y hacer una bella creación.
Con tantas patas al cielo puedo trepar
y si lo quiero al universo puedo llegar,
una estrella podría agarrar,
saltar sin miedo, cien patas la caída amortiguaran.
Cuando llega la hora del té,
voy por mi taza y empiezo a beber,
cien panecillos puedo tomar
e irlos comiendo por par.
Miedo no se debe tener,
a un ser con tantos pies,
eso sí, no le pises jamás
porque dirá ¡Ah! y llorando se ira.