!¡Pobre helado!, frío tiene,
sale del refrigerador y busca algo caliente,
una zanahoria le ofrece agua cálida,
en una olla que en la estufa andaba.
En el agua no se deshace,
como pensarían los que de cocina saben,
lo que sí pasa es que el helado se colorea
y ahora parece un pasabocas de fresa.
Sus ojos se brotan,
de la sonrisa afloran mariposas,
amablemente estas el helado toman
lo elevan, a las nubes irán ahora.
El sol que por ahí descansa ,
con sus manos el helado atrapa,
con los rayos lo asa
y helado de chocolate tendrá cuando la noche caiga.