Dile a la niña que olvide,
que debe dormir cuando
el mundo feroz despierta,
dile que el carrusel
es más frágil con cada vuelta
y que no hay tantos caballeros
como los que mientan
en las leyendas.
"Princesa", "muñeca", "mi vida", "amor",
despierta... como despabilan
con indigna dulzura
los seudónimos de las bestias,
el cielo te verá caminar al filo
del torbellino y tú,
en mano de "mami",
rodeados de "papis",
separada serás
de tu belleza.
Pero busca al sol en la almohada,
porque habrá forasteros de lunas,
que en crecientes y no serenos,
querrán irrumpir en tus sábanas,
engañando cintura y pálpitos
para dar asaltos a lo
impermeable.
Dile a la niña que juegue y aprenda
a hacer corazones de plastilina,
a fabricar almas de cartulina y lustrillo
a sacarle puntas al brillo de su talento
a borrar las acechanzas en grietas,
Ella, en recreo, juega al "Escondite"
de quienes augurando "tanteo"
desearán "descubrirle".
Mares grises en ojos de miel,
vete, de a poco, a crecer, niña...
Vete hacia ti misma,
búscate y encuéntrame
sin rabia y desesperanza,
vístete con ropas de sedas
que te abracen sin lágrimas,
ten precaución al desnudar
tu paciencia; la paz estará
casi siempre perdida
detrás de consumidores
promesas de eternidad
que pretenden nada más
un inocuo instante.
Nunca
me fui, niña, estoy cerca
viéndote crecer,
aguardándote,
mientras pienso que
cuando tú misma te veas,
te reconocerás dama
y nos sentiremos dignas
de la mujer que ahora
somos.
En días recientes inicié un Taller de Activismo Creativo y he aprendido que con nuestro arte podemos hacer protestas.
El día de hoy quise alzar mis letras en contra del acoso contra los niños, en contra de la pedofilia y no hallé otra forma de hacerlo que escribir esta poesía.
Es una nueva forma de hacer reflexionar a quienes leen y mover las fibras sobre lo que, a veces, somos como sociedad.
Fue un ejercicio difícil, pero ya saben, que me gusta contar historias que puedan traducirse en temas universales.
Fotos de mi Autoría
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