Despierta soñaba con mitades
que dormían a medias,
anhelaba el complemento de su buena alma,
mientras iba arrancando con adioses
las amarras de su vestido.
Deseos incompatibles
en presencias extraordinarias
colgaban de su corazón,
pero entre las viejas cosas,
nadie cuerdo colgaba
de la cuerda.
Aquellas
sogas sostenían marionetas,
simples muñecos que en vez
de liberarla, la fueron atando más,
viles títeres que entre sus actos
fingieron también amor
y se movían solos y solo
para verla excesivamente
quieta.
Pero un día llegó un guiñol
distinto de furia y de piedad
a curarle el miedo
y darle paz a su albedrío,
y ella ante sus alternativas
de lloviznas y soles, eligió
ya no ser marioneta y
ser flores para un millón
de nuevos momentos.
Pero antes de elegir,
él le otorgose dos caminos en una demanda
y en ambas sería siempre primavera libre
de las almas que en codicia
quisieran ser atrapasueños...
Otoños la abrigan con risas eternas
y entre mariposas que puede tocar
sin orden de un amo, se ama,
se quiere y arriesga a estar
sola mientras la cercanía
es la correcta...
Pero ese alguien llegó y se fue,
su opción era perderse en él
o extraviarse sin cautiverios
y ella optó por lo que no conoce,
por la naturaleza sin gen de trampa,
por los caminos sin cordeles,
por los horizontes sin cobardes,
pero sin ese alguien que en amor
interrumpiera su inmobilidad.
Ya no hay mitad de marionetas,
solo está la silueta de una mujer
que eligió perderse sola
y encontrase completa
sin odios de sogas que ceguen
su mirada hacia los sueños
que recién comienza a tener.
Fotos tomadas en San Antonio de Los Altos, Venezuela
Nikon D5200 | Lente 35mm ||||||||| Iso 100 | F: 2,0
(el tiempo de exposición varió entre 1/2000 y 1/4000
Para esta propuesta conté con la ayuda de @Mariabande
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