"Basado en tus líneas escribo la historia de mi pasado, pasado negro, sumergido en abismos de perdición. Entrañas de la tierra, donde es tu procedencia y como maldición emerges en busca de conocimiento..."
El libro precario 2
Sentí, en mis manos el poder, mi pensamiento convertido en gloria sobre láminas amarillas cobrando vida entre pasajes de olvido. Eran mis ancestros echando a correr la saga por mis venas, la pluma tinta esgrimiendo sin cesar mil historias que sucumbían solas con los tumultos laberínticos de la mente y su propio lugar.
Como andrajo emergió turbio del cauce, oscuras aguas agitadas en el sinfín espiral. Una joya arruinada por el embate de la naturaleza, la herencia desahuciada a orillas de una penisla, desaparecida en el umbral de una noche tragedia.
Mi tarea fue restaurar la obra y mi mayor asombro, el brillo desprendido con solo poderla tocar, con solo rescatarla de un charco, me hizo ciego, al asir cada evanescente folio con mis manos...
El libro precario, al igual que mi vida, algo torcido transformado en el difícil tránsito hacia un remoto lugar. Desconocido, donde conocer el futuro pareciera ser virtud, algo complicado pero revelador, revivir el pasado, en cambio, como tumba se convierte en presente de una pena sin nombre.
La inmerecida historia que busca redención a través de mi inagotable suspenso, pasión; letra por letra como relojes de arena mirando a un desierto imaginario. Soy el elegido por la dinastía, mi pasión por el arte me condujo hasta una herencia dejada por escrito.
"Y esa semilla dibujada a esquina de papiro, como un grano marchito, diseco, luego húmedo y resquebrajado con sus filamentos apoderándose de la faz, ramales que nacieron, origen del sauce otoño cubriendo el infinito espacio ante mis ojos. Lentos trazos provenientes del más allá, los nombres grabados en una corteza, repujados como timbres de un apellido. Rostros enlazados en ficción relato, historias de infortunio abriendo paso con la boca de huracán..."
El libro precario me dejaba ciego, como una ventana hacia las sombras del pasado, me guiaba en cada nueva línea, éramos uno solo en el embrujo de la noche plata dando paso al amanecer.
Seguí llenando sus páginas como si nunca se hubiera escrito en el. El libro me hablaba del fracaso generacional y obtenía una respuesta como alegoría, cosas que yo hubiera podido hacer en aquellos tiempos, cuando pensar en existir sería imposible.
"Y sus ramas me envolvieron y era yo raíz, el libro precario como maldición me hacía parte de su hilada, él, flama de luz y yo un poeta dominado por las ánimas, imágenes de otras vidas, vivencias como linaje ininterrumpido donde siempre estuve y nunca fui. Y soñar era imposible, sufrí todo el dolor de mis ancestros, cada hoja un rostro, libro árbol, libro de precariedad volcado contra mí en cada versado. Cuando menos lo pensaba era existencial, luego surrealismo puro; con pisadas marcadas en el cielo y las estrellas incrustadas bajo mi piel de lagarto..."
Recordé al anciano centenario, subido a la barca mientras era tragado por el maelstron. Su rostro era resignado, pero también, fue liberación de todas las causas. Creo que estuvo deshecho y su voz con la sagaz experiencia, quiso ser parte de las aguas junto al precario, como sabiendo que algún día uno de los dos emergería, siendo ése, su alivio.
Acabaría con su pena, cansado de vivir tantas vidas, vidas que no le correspondieron y que ahora recaen sobre mí, para que yo las prosiga...
Aún resuenan en mi mente sus palabras:
"Te entrego el libro. No te preocupes, ni desesperes, en un tiempo pasado ese mismo tomo llegó a mis manos, mediante circunstancias parecidas. Pero a diferencia, en aquella ocasión la penisla surgió con el pantano, en cambio ahora ha desaparecido. Ten fe que en un futuro lejano, tal vez, puedas dejar tu obra en manos de algún escritor de la nueva era, quién se pueda encargar de este maldito libro precario..."
¡Así fuimos el precario y yo!, por los años de los años, Dos, que se niegan a desaparecer, la mano que lo escribe y el brillante folio amarillo de antaño.
Te invito a leer la parte anterior:
El libro precario 1