Señorita mía
Una carta. Escribo cartas todo el día, para que algún día puedas contestarlas.
Señorita mía, con el debido respeto le pido permiso en éstas letras para informarle que le he fallado. Espero me perdone, es solo mi culpa este cometido. No será grato para usted enterarse de mis fallas, no quiero que se decepcione de mí... Pero es verdad.
Te fallé, por no pasar mas horas del día a tu lado, no soporto la idea de imaginar tu rostro en el momento que te comente de este gran error, ni pensar que dirás cuando sepas que solo te he pensado las veinticuatro horas del día, porque no puedo añadir una más.
Señorita, quisiera me disculpara por tener tanto deseo de su cuerpo, la lujuria me está matando poco a poco. Usted invade mis pensamientos cada minuto del día, no sé qué podrá pensar al enterarse que deseo devorarla a besos, sería descortés decir que quiero poseerla desde su primer cabello hasta sus pies.
Quiero aclararle que cada parte de su cuerpo me enloquece, mis ganas de besar sus labios y su cuello son muy poderosas, me entrego a usted como un niño. Perdóneme señorita por amarla tanto, no es mi intención, o eso quiero creer... La verdad trato de ocultarlo, parezco cuerdo hasta el momento en que me miras y debo disimular que no me vuelves loco.
No puedo decirte tantas cosas como una virtud, sino como una falla. Te he fallado porque te oculto tantas cosas por mis miedos, pero si usted conoce mis miedos sabrás que soy tan débil ante ti aunque demuestre lo contrario.
Espero algún día entiendas que mi falla es tanta como el amor por ti.