ESPAÑOL
No cabe la menor duda que este siglo XXI ha traído impresionantes cambios en la sociedad mundial. Algunos han sorprendido al hombre por su inesperada aparición como el caso de la covid-19 otro, aunque esperados por muchos años como lo fue la muerte de Isabel II, están en pleno proceso y aún no conocemos sus repercusiones en el mundo. En cuanto a los derechos humanos y los derechos fundamentales de las mujeres, se han dado grandes pasos, sin embargo, no todos van a la velocidad requerida para de una vez por todas eliminar el mal trato y considerar a la mujer una persona de segundo nivel. Aún existen naciones dominadas por las fuerzas dogmáticas y creencias religiosas con visones arcaicas.
Los genuinos procesos sociales de cambios o revoluciones se dan en la mayoría de los casos como expresión de la erupción de un volcán, de emociones sociales reprimidas durante años y hasta siglos. Estos cambios inesperados me recuerdan mucho a un ejercicio en el laboratorio de Química de mi época de estudiante universitario conocido como titulación ácido-base. En este ejercicio de práctica se iba agregando el ácido poco a poco, hasta que en un momento dado bastaba una solo gota y zuas se producía un cambio de coloración en el líquido que se estaba titulando. En las sociedades rígidas y dogmáticas, en cualquier momento surge esa gota y comienza una reacción indetenible que termina produciendo importantes cambios sociales.
La muerte de una joven en Irán producto de la golpiza que recibiera por la parte de la policía de la Moral por no usar correctamente su Hiyab ha desatado una verdadera revolución contra un dogma y una cultura que ya no tiene cabida en el mundo moderno. Que exista una policía de la moral, que vigile a los ciudadanos a que cumplan con requisitos religiosos o a los criterios que tenga cada funcionario sobre la moral, es más aterrador que las fuerzas de seguridad nazi las temidas SS.
No es mi intención con este post juzgar a ninguna religión ni mucho menos a ningún gobierno, pero en pleno siglo XXI los dirigentes y clericós de todas las religiones del mundo deben entender que no estamos en una sociedad de hace 5000 años. El retroceso que han sufrido los derechos de las mujeres en Afganistán, dónde se les prohíbe asistir a las universidades, se le suma ahora los horrores que sufren las mujeres Iraníes.
Las noticias internacionales nos muestran cada día a cientos de mujeres, y hombres, en protesta cívica contra las normas más atrasadas del mundo. No protestan contra la religión en sí misma, sino contra los abusos de los controladores de la moral, contra el derecho de los hombres a golpear a sus mujeres y además exigen su derecho a la libertad de pensamiento. Lo que si me ha llamado mucho la atención ha sido el escaso apoyo en América latina. Los movimientos feministas, las influencers en las redes sociales y en plataformas generadoras de contenido ha sido poco lo que han publicado para dar a conocer esta triste situación. Creo que las comunidades de hive deberían fomentar una iniciativa al respecto.
La mejor forma de luchar a favor de la igualdad de género y de los derechos de cualquier persona es mostrándolo al mundo. Quizás muchos no sepan que hay policía de la moralidad, que en estos momentos pueden estar siendo golpeadas miles y miles de mujeres por no servir la mesa adecuadamente.
Que sepan los gobernantes que hay un punto en el cual la gente se cansa del abuso y de normas que los oprimen y surgirán un movimiento que hará cambios y de manera radical. Por pronto lo nos queda esperar que la denominada revolución contra el hayib permita a las mujeres de esas culturas recuperar su dignidad.
INGLES
There is no doubt that this 21st century has brought impressive changes in world society. Some have surprised mankind by their unexpected appearance, such as the case of covid-19, others, although expected for many years, such as the death of Elizabeth II, are in full process and we still do not know their repercussions in the world. In terms of human rights and the fundamental rights of women, great strides have been made, however, not all of them are going at the speed required to eliminate once and for all the bad treatment and to consider women as a second level person. There are still nations dominated by dogmatic forces and religious beliefs with archaic views.
Genuine social processes of change or revolutions occur in most cases as an expression of the eruption of a volcano, of social emotions repressed for years and even centuries. These unexpected changes remind me very much of a chemistry laboratory exercise in my undergraduate days known as acid-base titration. In this practice exercise, acid was added little by little, until at a given moment a single drop was enough and then there was a color change in the liquid being titrated. In rigid and dogmatic societies, at any moment that drop appears and starts an unstoppable reaction that ends up producing important social changes.
The death of a young woman in Iran as a result of the beating she received by the Morality Police for not wearing her hijab correctly has unleashed a true revolution against a dogma and a culture that no longer has a place in the modern world. That there is a morality police, which monitors citizens to comply with religious requirements or the criteria that each official has on morality, is more frightening than the Nazi security forces the dreaded SS.
It is not my intention with this post to judge any religion or much less any government, but in the XXI century the leaders and clerics of all religions of the world must understand that we are not in a society of 5000 years ago. The setback suffered by women's rights in Afghanistan, where they are forbidden to attend universities, is now added to the horrors suffered by Iranian women.
The international news shows us every day hundreds of women, and men, in civic protest against the most backward norms in the world. They are not protesting against religion per se, but against the abuses of the moral controllers, against the right of men to beat their wives, and they are also demanding their right to freedom of thought. What has really struck me is the lack of support in Latin America. Feminist movements, influencers in social networks and content generating platforms have published little to publicize this sad situation. I believe that the hive communities should promote an initiative in this regard.
The best way to fight for gender equality and the rights of any person is to show it to the world. Many may not know that there are morality police, that right now thousands and thousands of women may be getting beaten for not serving the table properly.
Let the rulers know that there is a point at which people are tired of the abuse and rules that oppress them and a movement will emerge that will make changes and in a radical way. For now, we can only hope that the so-called revolution against the Hayib will allow women in these cultures to regain their dignity.