Fuente
Sus dedos transformados en bolones endurecidos de granito le pesaban tanto como todo su alterado cuerpo que apenas si le permitía realizar pequeños movimientos para tratar de deslizarse entre alguna fisura que su tridimensional visión le proporcionaba.
Aun su cerebro podía pensar, se había dado cuenta que estaba en un Berrocal rodeado de descomposiciones graníticas. Si tan sólo pudiera lograr que el agua se filtrara o que el hielo hiciera estallar la cueva, estaría salvado.
Había una trocha que le serviría de atajo para llegar a la cumbre más alta de ese horrible lugar, en donde visualizaba pequeños cristales de hielo y más allá, nieve, nieve roja, roja teñida de sangre, de su misma sangre y la de muchos otros que estuvieron antes que él sin poder salir.
Recordaba que cuando cayó, sintió un intenso calor que lo había hecho sudar empapándolo, pero ahora, una ráfaga de aire helado congelaba en cierto modo su dura envoltura.
Sentía el suelo húmedo, frio, que lo paralizaba aún más.
No se dejaría vencer, seguiría luchando, avanzando de cualquier modo que le fuera posible, hasta encontrar algún lugar donde sentirse seguro, llegaría nuevamente a la superficie.
Se escuchaban los ecos de las carcajadas que lo perturbaban, lo hacían dudar por momentos, confundirlo de cuál era su objetivo principal.
Mientras oía, su mirada se percató de aquél líquido acuoso que provenía de las paredes rocosas, y de su boca, que ya no era boca, salió una lengua envuelta en algo que parecía pegamento blanco, como el que usaban sus hijos en el colegio para hacer las tareas escolares.
Sin querer, comenzó a beberlo rápidamente, tenía un sabor delicioso, dulce como la miel, que inmediatamente lo fue adormeciendo, hasta sentir, como caía al suelo estrepitosamente, sin saber nada más.
Abrió los ojos, se sentía aturdido, trató de incorporarse, el lugar estaba totalmente despoblado, pero era tan verde, tan hermoso, tal vez estaría muerto y no lo sabía.
Voces cantando logró captar, si, cantaban en un idioma que aunque no era el suyo, podía reconocerlo.
Al levantarse, se dio cuenta que estaba en la Umbría de Italia, bajo sus sombras, a espaldas del sol. Su astucia lo había salvado, su fe, y la decisión de hacer lo correcto en el momento oportuno.
Pero, ahora se preguntaba: ¿Qué haría con todo aquello que sabía? ¿Aquél descubrimiento que él sólo conocía? Un eco de carcajadas nuevamente… se dejó escuchar jajajjajajajajajjajaja.
Nota: Publicado por nosotros en el libro El Baúl de mis Sentimientos (Escritos de Aleja) publicado en el año 2012 Depósito Legal No: If0412012800783
En Ventana Literaria presentamos trabajos de artistas que forman parte de nuestra ONG cultural o son participantes consuetudinarios de los eventos que realizamos o hemos hecho. A la mayoría le hemos publicado uno o más libros, o han formado parte de las diversas publicaciones que hemos puesto en circulación, tanto física como virtualmente y contamos con toda su aprobación para proyectar sus trabajos, a través de cualquier medio, que es el objeto de nuestra Organización.