Hoy quiero hablar sobre un tema sobre el cual he reflexionado mucho últimamente. El hecho de qué asumir cómo normal y qué no...
¿Qué es normal y qué no lo es?
La normalidad en la vida es la cualidad de ser "normal". Más vago no podría ser el concepto cuando lo buscamos en diccionarios de antaño. Pero si nos atenemos al sentido común, la normalidad implica un concepto con un cúmulo de significados que (tal como suceden con el concepto de felicidad), dependerán enteramente de la persona a la que le preguntemos. Así que técnicamente, en cuanto a cuestiones existenciales, la normalidad es un concepto subjetivo.
Partiendo de eso como base, sí que podemos asumir que la normalidad es entendida como algo que es habitual en algún contexto o situación específica, algo que realmente no tiene muchas variaciones en el tiempo o en el espacio, o que suele ser lo más común, y lo que se espera y se desea habitualmente acerca de algo. Y esto sigue siendo, como lo habrán notado, algo bastante ambiguo para tomarlo como un concepto estandarizado.
Porque pongamos ejemplos específicos... ¿Qué es una persona normal? Aunque mucha gente coincidirá en que una persona normal es aquella que trabaja, tiene una pareja y procrea hijos, eso es algo que no necesariamente significa la normalidad para otras personas que quizás prefieren tener pareja pero no hijos, o que quizás prefieren no tener ninguna de las dos cosas.
Y si la persona no puede tener hijos porque es estéril... ¿Debe considerarse a sí misma como anormal y ser infeliz el resto de su vida por no sentirse normal?... Eso es algo que deberíamos preguntarnos. Porque cuando lo que consideramos normal choca directamente nuestro concepto de felicidad, entonces tenemos un verdadero problema.
Y da igual la calificación que los demás harán de ti según sus propios preceptos en torno a esto de la normalidad, porque el único criterio al que tienes que atender en tal sentido es al tuyo mismo. Porque solo tú tienes el deber y la responsabilidad de lidiar con tus propios problemas existenciales, tal como todos los demás tienen también el deber y la responsabilidad de lidiar con los suyos. Claro, esto es partiendo del lógico hecho de que cada quien es libre y está en su derecho de buscar su felicidad personal siempre que no afecte negativamente a nadie con ello.
La percepción de lo "normal" en torno a los eventos y sentimientos
Si hablamos de los eventos y sentimientos, entonces la cuestión se torna incluso más compleja... Porque bien podemos preguntarnos cosas como... "¿Es normal mi vida?" o... "¿Es normal llevar una vida extremadamente aventurera?" "¿Es normal mi vida sedentaria? "¿Es normal mi vida solitaria?" "Es normal que yo sea tan extrovertido o introvertido? "¿Es normal que me sienta frecuentemente tan vacío?" "¿Es normal que no sienta absolutamente nada ante tal o cual evento que me está sucediendo?" "¿Es normal hacer deportes extremos? "¿Es normal vivir trabajando?" "¿Es normal no sentir alegría ni pena ante la felicidad o infelicidad ajena?"
Y de la respuesta que demos ese tipo y cúmulo de preguntas complejas que nos planteamos día a día, dependerá la calidad de nuestra autopercepción, y la calidad de nuestra propia existencia. Así que el problema no es lo que sea o no normal en función de lo que dicen otros, sino qué es lo normal según nuestro criterio, percepción e ideal de vida.
Y ya que de nuestro propio concepto de normalidad dependerá nuestra autopercepción, es lógico darnos cuenta de que también dependerá nuestro sentido de valía, y nuestro personal concepto de lo que es una persona de calidad o no. Así que esto no solo influirá en la manera en que nos vemos a nosotros mismos, sino también, en la manera en que vemos a los demás. Ello definirá nuestras relaciones, parejas, amistades y con ello, afectará o signará también nuestra calidad de vida en general.
Lo normal está sobrevalorado
De todo lo dicho podemos advertir muchas cosas, y una de ellas es tal vez el hecho de que la palabra "normal" tal como todo el mundo la quiere entender en un sentido conceptual y general, es algo errado, porque no es algo sencillo de encasillar o de entender. Y que además de ser una cosa totalmente relativa, según la persona, cosa o situación de la que hablemos, también puede que esté muy sobrevalorado en muchos aspectos.
Piénselo por un breve instante... Todo esto puede llevarnos a preguntarnos qué es normal para nosotros, y qué es normal en el sentido en que la sociedad o la mayoría de la gente de nuestro entorno percibe las cosas...
Y la pregunta de oro aquí que, también puede hacerse uno toda vez que respondas a estas cosas, es... ¿Quiero ser normal? ¿Quiero que me consideren normal? Porque tal como lo considera la sociedad en general (sin tomar en cuenta los matices que personalmente le da cada ser humano), una persona normal es una persona promedio, que hace lo que habitualmente está dentro de sus posibilidades para sobrevivir y que no destaca en nada en especial.
Si cada ser humano es único y auténtico ¿No sería ello tratar de encasillar algo que no debe ser encasillado?
Más allá del concepto de normal o anormal
Más allá de ambos conceptos, tal vez lo importante al respecto en la vida sea no estereotipar nada como normal o anormal. Tal vez sea lo más saludable en muchos sentidos, si bien es una tarea titánica, porque el ser humano está habituado a calificar las cosas con el fin de entenderlas mejor.
Pero cuando nos negamos a calificar las cosas concernientes a nuestra vida como normales o anormales, cuando salimos de ese juego binario, es cuando nos damos cuenta de que la clave de la vida yace en el equilibrio, y en ser nosotros mismos, seres auténticos que cada día buscan la manera ser felices sin perjudicar a nada ni a nadie en el camino.
Seres que buscamos el éxito cada día a través del mero acto de intentar cada día ser un poco mejor que el día anterior. Es por ello que cuando nos dicen cosas como "A tu edad no es normal no tener hijos"... o "No es normal que aún no te hayas casado"... O "No es normal que aún no hayas comprado casa, carro, o lo que sea"
Hay que decir en todos esos casos... "¿No es normal según quién?..."
También te pueden decir que no es normal que tengas tantas mascotas o que leas tanto, o que disfrutes tanto de la vida, o que viajes tanto, o lo que sea... Y cabría darles exactamente la misma contundente respuesta.
Como es lógico, aclaro que (en todo lo que he dicho a través de este post) no estoy entrando aquí en temas de aberraciones, problemas psicológicos, ni comportamientos antisociales, ni de ningún tipo que puedan perjudicar a nada ni a nadie, porque esas cosas sí que son claramente anormales, indeseables, atípicas y condenables. Estoy hablando aquí de cuestiones meramente existenciales y filosóficas en torno al éxito y al estilo de vida que adoptemos para alcanzar nuestro particular concepto de felicidad. Ya que es allí donde podemos jugar con el concepto de lo que se considera normal o no.
Ya que según nuestra manera de ver la vida y según nuestra filosofía personal, cada persona tendrá su concepto particular de lo que es la normalidad en su caso particular, y eso será lo que le hará sentir tranquila, despreocupada y feliz. Y ese debería ser el único concepto de "normal" que debería preocuparle, aunque muchos le puedan considerar excéntrica, egoísta, o atípica. Al fin y al cabo, cada quien es responsable de su propia felicidad personal.
¿Qué opinas sobre el tema tratado? Por favor comenta.