De cualquier manera, siempre me consideré débil para enfrentar situaciones de presión y dolor. Lo sabía porque no habían ocurrido y aún así ya las sufría de tan solo poder imaginarlas... entonces no quería ni pensar en los sentimientos y las sensaciones de vivirlo en carne propia, y ya no como una mera "paranoia".
Sin embargo, la vida constantemente me asombra y lo más curioso de todo es que considero irónico ver lo frágil que puedo llegar a ser en tantos momentos, y lo jodidamente fuerte que luego me permito ser para no quedarme ahí, donde el sentido pierde la lógica que nunca tuvo y el propósito se cuestiona su locura.
Ese lugar en el cual me puedo acostumbrar a estar y llegar a sentirlo como la penitencia que corresponde a la indignidad. A veces me pretendo convencer de que ahí pertenezco, pero no, no es el destino. Es solo una estación más, una estación multiplicada por doquier; cuya entrada es gratis pero la salida a veces puede costar cara muy cara.
Hoy solo sé que al final nunca me han faltado motivos. El detalle es, que siempre vuelvo a observar, a apreciar. Hay un universo entero seduciéndome a diario, enseñándome, guiándome, acariciándome; y honestamente, es un placer volver a rendirme ante sus encantos. Todo lo demás vale un comino cuando de alguna forma u otra el agujero negro se digna a liberarme para continuar con mi viaje estelar.
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Rainelis Loero.
Todas las Imágenes propias capturadas con Cam. Redmi Note 9S