Un hombre, roto desde el corazón,
Mira la ventana del alma del creador, el vigilante ojo de Dios por las noches.
"Luna", le llaman a esa esfera, testigo y cuna de las más profundas sensaciones.
Cómplice y abrigo de del mas oscuro dolor y sufrimiento.
Observa su tristeza.
Y desde su propia, lanza a la ventana una flecha cargada de su dolor, preguntándole,
"¿Por qué?".
Un hombre mira la Luna...
Pero la Luna, no le ve.