Dormir
Mi adormecida mente se volatiliza
mientras más me sumerjo en la zona batial
del dulce néctar de la ensoñación.
Un confín que,
igual que disgrega fantasía y realidad,
se deshace del dolor ajeno del espíritu inmaculado.
desprovisto de luz,
nadie es capaz de ver la verdad
detrás de la perlas vacilantes.
Una vez oculta,
la luna cóncava crece,
igual que mi serenidad...