Hoy traigo un tema de reflexión, el cual llegó a mi mente el día de ayer mientras realizaba algunas compras en el centro de la ciudad.
"TRES AGUACATES POR CIEN MIL"
De regreso a mi casa, llegue a ver unos seis niños trabajando o quizás hayan sido más, lo cierto que durante el camino, reflexionaba y no comprendía porque hay padres que descuidan a sus hijos, los envían a la calle a exponerse al peligro que hay en ella, una cruda realidad en mi país y otros lugares del mundo, en el cual muchos niños dejan sus juguetes para salir a trabajar.
Quisiera tener el poder para buscar a todos estos niños en condición de calle y llevarlos a un lugar seguro en el cual puedan recibir sus tres comidas diarias, recibir cariño, educación. No logró comprender donde quedaron las instituciones encargadas de velar por estos menores.
Definitivamente en mi país todo es una falsa, las instituciones no cumplen con sus labores como deberían de hacerlo, y duele mucho ver que cada día hay más niños trabajando, mientras sus padres se ahogan en el alcohol o simplemente deciden quedarse en casa y enviar a estos pequeños a la calle a buscar el sustento del día.
Hoy quiero tocar el fondo de tu corazón y te invito a realizar una campaña en las redes sociales para parar hacer un llamado a todas las instituciones gubernamentales, es hora que nuestro futuro sea respetado, tratado con amor, recibir el alimento diario que necesitan para vivir, y por supuesto recibir educación.
Los niños no deberían trabajar, ellos necesitan jugar, el juego es una necesidad vital para ayudarlos a desarrollarse sanamente, por medio del juego ellos aprenden, se desarrollan físicamente, además de entretenerse.
Como madre he tenido que luchar el doble para sacar a mis hijos adelante, cuando mi hijo menor apenas cumplía seis años de edad, perdió a padre en un accidente de automóvil y desde entonces mi responsabilidad como madre se duplico, debí salir a la calle a trabajar para poder cubrir sus necesidades básicas.
Puedo entender que quizás el alcohol y las drogas lleven a los padres a descuidar a sus hijos, pero debería de existir una institución que se encargue de salvar a estos niños y ofrecerles un mejor futuro.