Buenas, cómo están? hoy quiero contarles sobre una pregunta que recibo habitualmente: ¿Qué es la Salud Financiera?
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Podríamos definirla de la siguiente forma: ¨Es el bienestar que alcanza una persona mediante la buena gestión de su economía pudiendo, hacer frente a sus obligaciones financieras actuales e imprevistos y consiguiendo metas vitales y de futuro¨.
Pero ¿Qué implica esta definición? ¿Qué te parece si lo desglosamos?
Es el bienestar que alcanza una persona:
Aquí la primera cuestión que surge es, ¿Qué es el bienestar para vos? Porque es totalmente subjetivo y relativo a cada persona, ya que nuestros intereses, deseos o sueños no son los mismos para todos.
Entonces cabe ponerse a pensar, ¿Qué sería el bienestar para mí? ¿En qué situación me sentiría bien?
Mediante la buena gestión de su economía:
Podemos plantear fórmulas sobre la administración, que solo el 30% de nuestros ingresos deben ir al alquiler, que el 10% debería ir a ahorro, etc. Pero lo cierto es que no hay fórmulas mágicas, es necesario encontrar el punto de equilibrio para nuestro estilo de vida.
Entendiendo que lo que ingresa tiene que ser mayor que lo que sale y que debemos tener control sobre nuestros gastos, es decir tomar consciencia de a dónde se dirige nuestro dinero. De esta forma podemos corregir algún desvío y retomar el camino correcto para lograr nuestros objetivos.
Hacer frente a sus obligaciones financieras actuales e imprevistos:
El dinero que ingrese debe ser suficiente para cubrir nuestros gastos del día a día y aquellos sobre los cuales nos hemos comprometido, por ejemplo, los que vienen en la tarjeta de crédito.
Asimismo, es vital tener en cuenta que pueden surgir imprevistos (cambiar la heladera, el lavarropas, licencia sin goce de sueldo, etc.) y es necesario estar preparado para ellos. Esto lo logramos apartando un porcentaje de nuestro ingreso a crear un colchón que nos permita salvaguardar alguna de estas eventualidades.
Consiguiendo metas vitales y de futuro
Para mantener la motivación es importante plantearse metas, saber que lo que estamos haciendo, tiene un fin. La administración de nuestras finanzas, el ahorro o la inversión pierde sentido si no tenemos objetivos claros. Si lo hacemos sin darle un rumbo, puede que nos cansemos y en algún momento nos preguntemos ¿para qué, el esfuerzo?. En cambio, cuando vamos consiguiendo metas, tomamos fuerza para continuar y atrevernos a más.
Ustedes, ¿se plantean estas cuestiones cuando administran sus finanzas?