Nuestra memoria es noble al llevarnos en los recuerdos a esos lugares que nos atrapan, por ejemplo a mí me llevan a la playa, quizá a ti te lleven frente al mar, talvez a un parque donde la nieve jugaba con tu rostro, algo así como el parque Piedras Blancas.
Todos esos reflejos e imágenes guardadas son obsequios no comunes, son recuerdos incomparables en esos lugares únicos y especiales que nos atrapan.
No puedo dejar de sentir tristeza, un poco de nostalgia y mis ojos cristalizar en lágrimas por ver el mundo en pausa, porque ahora resguardados en casa añoramos las fragancias libres de los árboles, melancolía porque los niños merecen jugar en esos lugares que a nosotros nos robaron el aliento, las miradas, también los jóvenes necesitan hacer pirámides de ellos entre juegos, bailar, enamorarse, necesitan conocer tantas cosas que el cosmos deja colgado en nuestras almas.
Deseo cerrar los ojos y que alguien nos diga al despertar que la pesadilla ya termina, que estuvimos suspendidos mientras pasaba, que nuevamente podemos descubrir momentos y lugares para compartirlos con las personas amadas.
Mientras el tiempo necesario pasa, nuestro corazón nos lleva a esos lugares que nuestra mente guarda, quizá porque allí fuimos felices o quizá porque necesitamos su calma. Lo cierto es que es bonito vivir para regresar a esos lugares que nos atrapan.
Puede que la mente se haya alistado para esto, tras el paso de los años y las vivencias, preparados para este momento sublime en el que necesita el hombre recordar para vivir, y necesita revivir para soñar. Hoy nos puede llevar a esos lugares que nos atrapan dónde tú y yo somos libres, somos más.
"Si usted quiere saber dónde está su corazón, mire dónde va su mente cuando pasea".
Walt Whitman.
Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.