Hace unos días les comenté en un post que estoy realizando pasantías en el área de asesoramiento psicológico y, para poner en práctica lo aprendido durante el semestre, aplicamos técnicas psicológicas a docentes y personal administrativo de una institución en Caracas. Específicamente, utilizamos la técnica de Debriefing como un medio para disminuir o reducir los niveles de estrés que han experimentado las personas producto de la situación de confinamiento y pandemia.
De acuerdo con Bessoles (2006) el Debriefing es una técnica preventiva para evitar la aparición de síntomas psíquicos luego de haber experimentado una situación traumática. Esta técnica puede ser aplicada de forma grupal o individual, luego de la ocurrencia del evento estresante y permite un espacio de catarsis para los participantes. Es una estrategia que puede ser aplicada no necesariamente por psicólogos, sino también por aquellos profesionales que cuenten con las estrategias y capacidades para escuchar empáticamente, para interrogar y para mantener la confidencialidad de la información ofrecida por las personas.
Esta técnica se constituye por una serie de etapas. Según Santacruz (2008) son las siguientes: Introducción, para que el moderador explique el propósito de la técnica; Los hechos, en la cual los participantes relatan qué ocurrió antes durante y después del evento; Los pensamientos, para conocer las creencias y pensamientos que se tienen en relación al evento; Las emociones, en la cual los participantes cuentan cómo se han sentido y cuáles estados afectivos han experimentado; Las reacciones en caso de que existan algunos síntomas físicos asociados al evento, como dolores en alguna parte del cuerpo; Normalización, en la cual el moderador sintetiza lo comentado por los participantes e indica que las reacciones experimentadas son normales; Estrategias de afrontamiento, para que los participantes comenten qué factores protectores les han ayudado a sentirse mejor; Y finalmente la fase de Reentrada, en la cual se hace un gran resumen de lo comentado durante la sesión.
En mi experiencia, esta técnica es de gran utilidad porque funciona como una especie de “grupo de apoyo” en el cual las personas reconocen que no han sido las únicas en experimentar signos y síntomas de ansiedad producto del confinamiento y la pandemia, y se dan cuenta además, que al ser esta una situación excepcional, son normales las distintas reacciones que puedan experimentar, por ejemplo, tener un ánimo decaído o irascible, dormir mucho o poco, sentirse más cansado de lo normal, preocuparse sobre temas relacionados con la salud, comer de más, o menos, etc.
En situaciones como las que vivimos actualmente es importante realizar este tipo de intervenciones pues le permiten a las personas un espacio para describir cómo se han sentido y para pensar en estrategias que les ayuden a sentirse mejor, con la ayuda de un profesional entendido en la materia.