
El organismo encargado de los documentos de identificación en Venezuela, es el Saime, los niños deben sacar su cédula por primera vez a los 9 años de edad, la edad que tiene mi hijo. El proceso estuvo suspendido por varios meses, debido a la cuarentena y desde que reinició, hemos estado pasando por el sitio esperando encontrar un día de poca afluencia de personas para hacer el trámite, pero de eso ya unos dos o tres meses y siempre está muy lleno, así que no nos quedó de otra que mentalizarnos a disponer del tiempo que esto requiriera.

La atención es por el terminal del número de cédula de los padres, para el número de mi esposo le correspondía ayer miércoles, entonces se fue a las 7:00 A.M. para hacer la cola. Después que abrieron la institución y comenzaron a pasar a las personas, mi esposo vino a casa a buscarnos a mi hijo y a mí, para incorporarnos en el puesto que él había logrado, mientras él se iba a buscar el boletín de mi hija, que lo entregaban justamente ayer.

No me agradaba la idea de estar allí por la aglomeración de personas, sin embargo, era necesario y sólo me encomendé a Dios, claro fuimos con nuestro tapabocas y una careta, como protección y también teníamos el espray antibacterial. procurábamos mantener distancias, pero por la dinámica del proceso, no era posible. Creo que debería haber más organización, así como en algunos abastos que tienen marcadas las líneas donde debe estar cada persona, para que no estén tan cerca.

Mi hijo y yo estuvimos allí desde aproximadamente las 9:30 AM, hasta un poco más de la 1:00 PM. Considerando que mi esposo llegó a las 7:00 AM, puedo decir que el proceso allí se lleva más de seis horas.
Me imagino que por cuestión de espacio, los padres no podíamos entrar con los niños al Saime, debíamos quedarnos afuera y esperar a que salieran. Mi hijo entró a eso de las 10:30 y yo me quedé instalada al frente, esperándolo. Mi esposo regresó como a las 11:00 A.M, estuvimos allí parados, hasta que nos cansamos y mi esposo tuvo la idea de buscar la camioneta, estacionarla al frente, para esperarlo sentados. Aunque nuestro vehículo no tiene aire acondicionado y era pleno mediodía, era mejor que estar parados al sol. De hecho, el tiempo que estuve afuera me quemó la piel.

El tiempo que mi hijo estuvo adentro se me hizo eterno, yo no quitaba los ojos de la puerta, para que él pudiera verme enseguida; a ratos me reía diciéndole a mi esposo, que seguramente ya tenía los ojos como los muñecos de las comiquitas.
Cuando al fin apareció por esa puerta, salí corriendo a abrazarlo y a escuchar cómo le había ido; era más lo que yo le preguntaba, que lo que él me respondía. Mi esposo le lavó sus manos, todas llenas de tinta y entonces regresamos a casa, contentos por haber cumplido con esa importante misión.

No le entregaron la cédula al momento, porque no hay material, pero al menos ya sólo nos queda esperar a que llegue, gracias a Dios.
Sueña todo lo que quieras, haz todo lo que te atrevas, llega tan lejos como puedas
Me siento feliz y agradecida de tener este espacio en el que compartir Mis letras.
Gracias a todos los que lo hacen posible y a ustedes que dedican tiempo a leerme.
La fotografías mostradas son de mi propiedad.
Emoji hecho con Bitmoji.
El separador usado lo elaboré en PowerPoint.