Siempre se ha dicho que en la escuela se aprende: matemáticas, física, castellano, biología, entre tantas otras materias y que en casa se aprenden valores: a ser respetuoso, a ser honesto, a ser responsable... y es muy cierto. En el hogar está nuestro modelo a seguir: nuestros padres. Se enseña más con el ejemplo que de las palabras, algo que como padres, debemos tener presente.

Nuestros hijos observan todo lo que hacemos y nos copian, si les decimos que mentir está mal y descaradamente mentimos todo el tiempo ¿qué están aprendiendo? Por lo mínimo, que nuestra palabra no tiene valor e incorporarán las mentiras en sus vidas, por mucho que le digamos que no lo hagan. No vale la pena desgastarse en consejos que nosotros mismos no aplicamos, algunos padres hasta pueden ser crueles con sus hijos por no cumplir exigencias que ellos mismos no son capaces de hacer.

En teoría, como padres somos responsables de guiar con amor el camino de nuestros hijos, de darles las bases que necesitan para que puedan caminar solos, y aún más allá de eso. Ahora de adulta, puedo recordar a mi padre como el proveedor de la casa, quien trabajaba para comprar alimentos y lo que necesitábamos. Mi mamá era ama de casa, la profesión más difícil de todas, menos reconocida y muy mal pagada. Ella siempre estaba con nosotros y era con quien compartíamos nuestra vida. Independientemente de lo que ellos nos hayan dicho cuando éramos niños, es la imagen que guardo de ellos.
No es el dinero la herencia más valiosa que pueden entregarnos nuestros padres, son los valores, las herramientas que nos permitan ser mejores seres humanos y que nos ayuden a alcanzar nuestras metas; enseñarnos a caminar en la vida.

De mi madre aprendí que, aún en la pobreza, nada justificaba una acción deshonesta, además nos enseñó a ser educados, considerados, a respetar. Se esforzó mucho porque tuviéramos una profesión para que “fuéramos alguien en la vida”, porque antes en para la sociedad eso era importante. Todo el tiempo nos insistía en que hiciéramos lo correcto, lo que me quedó grabado como una vocecita que me dicta lo que está bien y lo que está mal, de acuerdo a lo que ella me enseñó. Sin importar cuánta resistencia haya puesto yo en su momento, el trabajo de mi mamá había dado frutos. Ahora que yo soy madre, sé que lo que se transmite a un niño no se pierde. Y como dije al principio, no tan sólo decía lo que era correcto y lo que no, ella actuaba así, era mi ejemplo.

Ella también me enseñó que debo hacer las cosas con amor y bien, que si empiezo algo dedo terminarlo, que en la vida todo pasa, que la humildad te hace mejor persona, que debo ser discreta y no repetir nada de lo que me digan, que mis actos me definen... entre tantas otras cosas. Mi mamá, sin ser profesional, tiene mucha sabiduría. Yo creía que mi madre era sobreprotectora, intentó, tanto como pudo, evitar que nos pasara nada malo. Ahora la entiendo, un hijo es nuestro tesoro más preciado y cualquier herida que él sufra nos duele más a nosotros como padres. Lucho por lograr el equilibrio y dejarlos caminar en un entorno lo más seguro que pueda ofrecerles, sin cortarles sus alas.

Mi padre, por su parte, trabajaba mucho, así que de él aprendí que el trabajo era una manera honesta de ganar dinero. Era un buen cocinero, recuerdo que los domingos nos preparaba una rica sopa que nos encantaba y que le gustaba ver los juegos de futbol, béisbol y las películas de acción y yo aprovechaba de compartir ese tiempo con él. Cada uno de ellos dio lo mejor de sí para nosotros y gracias a ellos somos quienes somos.

Deseo como madre, tener lo necesario para poder hacer de mis hijos un hombre y una mujer de bien, que aprendan valores y que me recuerden con amor. Deseo que no les falte nada de lo que necesiten de mí. Siento que ser madre es una bendición y una gran responsabilidad y no quisiera quedarme corta en ella, por lo que le pido a Dios que me ilumine en este camino.
Sueña todo lo que quieras, haz todo lo que te atrevas, llega tan lejos como puedas
Me siento feliz y agradecida de tener este espacio en el que compartir mis letras.
Gracias a todos los que lo hacen posible y a ustedes que dedican tiempo a leerme.
Las fotografías mostradas son de mi propiedad y usé la aplicación PhotoCollage para decorarlas.
Emojis hechos con Bitmoji.