La vida puede ser tan generosa como creas.
Hoy fue un día épico, como diría mi hijo, pues nos tocaba entregar las asignaciones escolares de nuestra hija en su liceo, pero no teníamos gasolina y nos tocaba ir caminando. Era como una hora y media el recorrido, sólo de ida. Mi esposo había estado haciendo diligencias para conseguir combustible en el mercado negro, pero nada, así que ayer nos acostamos a dormir resignados al trajín que tendríamos hoy, pero ni modo, había que hacerlo y más bien en mi oración de la noche, cuando estaba lista para conciliar el sueño, agradecí a Dios por tener dos piernas y buena salud que me permiten caminar y poder apoyar a mis hijos en sus deberes escolares y en todo lo que necesiten. Siempre practico el agradecimiento por lo que tengo, en lugar de resaltar lo que me falta.

Entonces hoy mi esposo me despierta, más temprano que de costumbre, pues teníamos que hacer esa diligencia, pero con una gran sonrisa. Resulta que su hermano logró conseguirle 20 litros de gasolina, por 20$, es decir a 1$ por litro. En nuestro país, la gasolina tiene dos precios oficiales: 0.5USD/litro que es el precio internacional, y un poco menos de 0.01USD/litro, precio regulado para ciudadanos naturales; sin embargo, hay muy poca disponibilidad de ninguna de las dos, y en el mercado negro está hasta 3USD/litro, así que terminamos pensando de 1USD es un buen precio.
No te imaginas lo dichosa que me sentí y me decía a mí misma: mujer de poca fe ¿Cuándo te ha faltado algo que desees con tu corazón? porque además de ir al colegio habíamos hecho planes de comprar alimentos y algunos otros productos que nos hacían falta, y como ayer nos habían hecho un pago de la empresa pensamos en aprovechar el viaje, porque el colegio queda cerca del mercado y es más económico. Además teníamos pendiente ir a casa de mi suegra y llevar a mis hijos para que le alegraran el corazón a su abuelita, que tanto los extraña, y ellos a ella. Así que la tristeza que sentí en el momento, no era sólo por tener que caminar al colegio, eso era lo de menos. Gracias a Dios siempre reacciono rápido y reemplazo los pensamientos negativos por los optimistas y me dormí feliz porque estaba viva y sana para mis hijos, eso vale más que cualquier cosa en este mundo.
Desayunamos con alegría y mis hijos estaban super contentos. Luego mi esposo fue a casa de su hermano a buscar la gasolina que le habían llevado a su casa. Yo ya estaba lista para irnos. Mis hijos se quedaron en nuestro hogar porque vino su tía y también su prima a hacer un trabajo y luego ellos se irían a casa de su abuela con ellas dos. Entonces, dejando todo en orden, emprendimos nuestra aventura del día.
Cuando me monté en nuestra camioneta no lo podía creer, tenía como seis meses que no lo hacía, por gasolina y porque estuvo dañada un tiempo. Hoy en día, tener un vehículo operativo y con combustible es un sueño. Claro, con lo que mi esposo le colocó, la aguja alcanzó sólo la primera rayita del marcador en el tablero, pero nos permitió hacer todo lo que necesitábamos. Todavía tengo una sonrisa dibujada en mi rostro y me siento sumamente afortunada, porque ciertamente debería ser algo natural, pero no lo es, así que le agradezco a Dios, porque es nuestro proveedor.

Esta experiencia me hace valorar tanto cada cosa que tenemos, antes vivíamos en modo automático, y aunque siempre me he sentido bendecida, ahora puedo ver que lo soy, más de lo que pueda imaginar y que lo que parece corriente, no lo es tanto, es algo que recibimos por gracia. Finalmente hicimos todo, tal cual lo habíamos planeado el día anterior: Entregamos las actividades y los comprobantes del pago en el liceo donde estudia nuestra hija, compramos las cosas que requeríamos y fuimos a casa de mi suegra un ratito, y aproveché de abrazarla rico, porque tenía algún tiempo sin poder verla. Sin duda fue un gran día.
Las fotografía utilizada es de mi propiedad y usé la aplicación PhotoCollage para decorarla.
Emoji hecho con la aplicación Bitmoji.
El separador usado lo elaboré en PowerPoint a partir de la primera imagen.