
Como cada mañana, me levanté para ir a la oficina... para ser honesta, desde el mismo lunes llevo la cuenta regresiva esperando que termine la semana laboral y poder disfrutar del tiempo en mi hogar. Sé que no debería ni siquiera pensarlo, pero es como si estuviera pagando algún tipo de penitencia, claro, voluntariamente, porque yo soy responsable de mis acciones y decisiones. Esta situación me lleva a un trabajo constante de sustituir pensamientos negativos, por los positivos, porque, como siempre digo y lo reitero, de nada me sirve estar en el modo queja, entonces intento vivir de la mejor manera posible mi día.
Después de repasar mentalmente las razones por las que estoy allí, mientras respiro profundamente, estoy lista para asumir la jornada. Por fortuna, la mayoría de mis colegas son agradables y lo que hago es interesante. Me mantengo ocupada y el tiempo pasa volando. Hay mucha condiciones adversas que a veces no me permiten la inmersión en mis tareas y es entonces cuando la mañana se me hace eterna, así que prefiera estar activa resolviendo tareas.
Como el aire acondicionado no funciona, suelo salir a tomar aire fresco para poder luego continuar con mi trabajo. Hoy descubrí que diagonal al edificio donde trabajo, está un araguaney que ya nos muestra sus hermosas flores amarillas, me encanta la alegría que trasmiten, sólo verlas me cambió el ánimo. La vida está llena de detalles espléndidos, que muchas veces no vemos por estar sumidos en nuestra amargura, creyendo que somos el centro del universo y que tenemos razones suficientes para estarlo.

Lo cierto es que si somos objetivos, siempre habrán situaciones mucho más difíciles de las que enfrentamos la mayoría de los que más nos quejamos, pero nuestro ego no nos deja verlo. Es una de las tantas razones por las que prefiero mantenerme enfocada en las bendiciones que me rodean, que son más que suficientes para mantenerme en modo agradecimiento. No es algo fácil, porque tendemos a ser autodestructivos, es más bien una decisión que debe tomarse cada vez que sea necesario.
Cerrar los ojos, respirar e intentar apagar el mundo exterior, me ayuda a centrarme y a encontrarme... hay mucho ruido afuera que interfiere con mi paz, necesito mantenerse en contacto conmigo para no perderme. Ahora entiendo la frase que dice que entre vencer o morir, necesario es vencer, porque para mí rendirse no es una opción.
Agradezco a Dios por mantener mi mente lúcida y con la intención de encontrar la luz siempre.

La vida desde el agradecimiento, es una vida llena de bendiciones.
Gracias a todos ustedes por tanto...
La fotografía mostrada es de mi propiedad.
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Separador elaborado en PowerPoint a partir de la imagen principal.