Es innegable que estos últimos días no han sido nada fácil para ninguno de nosotros, la preocupación por saber cómo vamos a hacer para sobrellevar las cuentas, conseguir nuestros alimentos y demás obligaciones, se hace cada día más grande, la falta de contacto, sobre todo, para algunos que posiblemente se encuentran solos, es algo difícil de sobrellevar; los días se extienden y la incertidumbre crece.
Encontrar cualquier cosa que nos saque de la monotonía del encierro es vital, pero entre más días pasan, más difícil es encontrar actividades que nos permitan distraernos de las dificultades económicas y el dolor de lo que vemos que pasa día a día a consecuencia de la pandemia.
No soy exenta de los estragos de esta crisis, llevo ya mucho tiempo sin poder laborar, pues cuando empezó la pandemia, perdí el trabajo que había acabado de conseguir como peluquera canina, aun así, intento mantener la moral en alto y una de las cosas que más me ha ayudado es Amarilla, mi compañera de cuarentena, su compañía ha sido importantísima, adicional gracias a ella contamos con lo que yo llamo “Nuestros 20 minutos de gracia”
La soledad en las calles, no ha permitido que encontremos amigos de juego, pero aun así disfrutamos mucho de ese pequeño "permiso"
Verla feliz, conociendo cada cosa, explorando y corriendo me saca un poco de la realidad y por 20 minutos logro olvidar la pesadez que se está viviendo.
Corremos, jugamos, brincamos (soy su única amiga de juegos) y en ese pequeño tiempo solo existe la felicidad, unido al disfrute del sol y el aire libre.
Afortunadamente hay pequeños espacios cercanos donde ella puede correr y jugar sin peligro; han sido muy pocas sus salidas y empezó a conocer la calle en medio de la cuarentena, así que casi todo la asusta, eso es la parte triste de la soledad en las calles, quisiera poderla ver jugar y socializar con otros canes, se que eso le ayudaría a coger mas confianza.
Uno de los lugares a los que más me gusta ir, queda a dos cuadras, donde siempre me encuentro con estos hermosos arboles cubiertos por lo que yo llamo, cabello de abuela, acompañado de un pequeño riachuelo, es como un pequeño rinconcito de paz para mi y bueno cuenta con un buen espacio para que Amarilla pueda jugar.
Siempre el contacto con la naturaleza me regocija el alma y eso sumado a la alegría de mi chiquita son mis mas preciados "20 minutos de gracia"
Se que esto lo superaremos y espero sea pronto que podamos volver a reunirnos con nuestros familiares, amigos, conocidos y podamos compartir de estos espacios juntos.
Esperando todos se encuentren bien, en la paz de sus hogares, me despido enviando los mejores deseos desde la ciudad de la eterna primavera.