Hola amigos
Hoy nos trasladamos a Portugal a su punta al cabo San Vicente.
Cuando lo visitamos nos dijeron sus habitantes que llevaban un año sin lluvias,
Con un paisaje precioso lleno de acantilado y viendo el mar de ese azul intenso hace que te sientas pequeña.
El camino es llano y casi sin vegetación. Pero más que dejas el coche y te acercas a sus acantilados la cosa cambia.
Tú allá arriba golpeándote la brisa en la cara con un sol espléndido viendo la torre que hoy en día es una fortaleza pequeña casi derruida y sin mucho interés pero con un camino labrado entre las rocas que baja casi al mar.
Recorriendo la orilla llegas al faro el punto donde la tierra se acaba, Europa termina y te enfrentas al océano Atlántico en esta ocasión calmado y de un intenso color índigo.
El faro tampoco es espectacular, pero si bonito y coqueto.
Según sigues la cosa ves esa isla de rocas casi sin vida solo visitadas por gaviotas y otros seres del mar.
Da la impresión que el mar se comió una garganta de tierra y la roca quedo hay varada cerca de sus hermanas y a la vez tan separada y solitaria o una niña que la han castigado sin poder dar la mano a sus hermanas simplemente porque el mar cubrió sus pies.
Los acantilados tienen 50 metros de caída así que mirar hacia abajo te hace temer por tu vida si eres miedoso o tienes vértigo.
El tiempo pasa casi sin darte cuenta el calor que sentía cuando dejamos el coche aparcado, se ha esfumado, el cielo esta azul pero las corrientes de aire hacen que sientas frió pero él te despeja las ideas y te das cuento de lo grande que es la naturaleza.
Canon IXUS 115 HS
NUEVO FINAL
Original content by Original content by