Ojo: Puede contener spoilers
Fuente de la imagen: Wikipedia
Love, Death and Robots, la serie de cortos de animación tipo ciencia ficción, estrenó su segunda temporada este 14 de mayo con ocho historias que abordan, en común, las temáticas sobre la humanidad y su evolución.
Con franqueza puedo decir que la temporada fue buena, aunque se esperaba más variedad en los relatos. Eso sí, tuvo su mezcla equilibrada de comedia (Servicio al cliente automatizado y La visita), terror (La hierba alta), acción (Un albino en el desierto) y drama (El gigante ahogado, Hielo, Respuesta evolutiva y Refugio).
Dos cortos en particular, Servicio al cliente automatizado y Respuesta evolutiva, te hacen reflexionar sobre hasta dónde va a llegar la humanidad. En el primer caso, aunque con un toque de humor, se nos presenta a la humanidad ya envejecida, disfrutando de un estilo de vida entre spas y yoga; las tareas más comunes (limpiar, pasear al perro, regar las plantas) son realizadas por robots. Sin embargo, parece que hasta los robots están empezando a hartarse de las jornadas laborales: uno de los robots entra en modo terminator luego de que su ama intentase desconectarlo con la asistencia en línea del servicio al cliente de Vacuubot, empresa líder en productos de limpieza. La mujer, aterrorizada, inicia una auténtica lucha de supervivencia cuyo resultado es más que inesperado e irónico.
Por otra parte, Respuesta evolutiva nos plantea una situación todavía más distópica: la inmortalidad a cambio de no tener descendencia. Es un planteamiento interesante, pero muy extremo a la vez, y quizás triste para aquellos que desean tener hijos en un mundo donde la humanidad se ha deshumanizado por completo y en su lugar todo se vuelva monótono. Al principio del corto, uno se va con la idea de que se trata de una política parecida a la que impuso China en relación al control natal (política del hijo único); sin embargo, conforme va avanzando el cortometraje, va descubriendo que la humanidad simplemente prescindió de una serie de sentimientos relacionados con la formación de la familia y todo lo que le rodea, quizás como consecuencia del desastre que aconteció previamente.
El final de este cortometraje en particular te plantea una duda que no es fácilmente respondida: ¿Valdría la pena ser inmortal?
Por último, debo decir que me sorprendió gratamente el corto La visita. Simplemente porque nunca me imaginé a un Santa Claus tan... peculiar.
Si no han visto aún la nueva temporada (que está en Netflix, por cierto), les recomiendo que vayan a verla ahora. Estoy segura de que disfrutarán de algunos cortos, si no es que todos.
