Hoy la pluma se tiñe de tristeza,
derrama versos de soledad amarga,
donde el egoísmo y la falsedad reinan,
y la envidia siembra su ponzoña amarga.
Hoy la pluma anhela lo lejano,
evoca a los seres que el alma ama,
añora el calor de los abrazos perdidos
en esta errante senda de caminante.
Hoy la pluma llora desconsolada,
por las olas huérfanas de su vasto mar,
por las rosas marchitas, sin su rosal materno,
por los días grises, sin el sol brillar.
Hoy la pluma se rinde al desconsuelo,
deja que las lágrimas emanen a raudales,
pues también la melancolía es una emoción
que a veces debe escuchar los llantos del corazón.