Ibrahim llegó solo no tenía amigos ni familiares cercanos apenas lo acompañaban grandes sueños e ilusiones propios de un entrenador deportivo y poeta que quería llenar de alegría y felicidad el corazón de niños y jóvenes.
Pasado el tiempo, Ibrahim se desempeñó como maestro de deportes en la escuela del pueblo; tanto era su vocación docente y el amor por la enseñanza que no escatimaba tiempo ni esfuerzo para llevar a cabo su misión.
Tanto así que impartía clase los fines de semana ganándose de esta manera el aprecio y el cariño de toda la comunidad que seguía y admiraba el desempeño de tan noble maestro también en sus tiempos libres le gustaba recitar versos por doquier para conquistar el corazón de alguna mujer especial.
Para el momento en que Ibrahim llega al pueblo no había cine, televisión a color, internet, teatro ni teléfonos celulares y la única distracción que tenía la gente del pueblo era salir los domingos a misa pues entre semana se dedicaban a las labores del campo.
Como todo maestro visionario observaba con preocupación cómo niños y jóvenes caían en el ocio y en el aburrimiento pues no había sueños ni encanto alguno que los envolviera en un futuro prometedor por lo que vio en el deporte una esperanza, la visión de un mundo diferente y el despertar de un nuevo día.
El éxito en la tarea deportiva propuesto por el maestro lo condujeron a conocer personas influyentes que valoraron su trabajo Don Américo un empresario y promotor deportivo que cautivado por el florecer del pueblo no escatimo esfuerzos para colaborar con material y premiaciones para enaltecer tan bella labor.
Pero a pesar de todo su esfuerzo dedicación y apoyo recibido no faltara quien hiciera malos comentarios por lo que muchos niños comenzaron a desanimarse y ya no asistían a los entrenamientos.
los intereses políticos hicieron mella, y las palabras inoportunas no se hicieron esperar sin embargo Jossua uno de sus estudiantes advertía a su maestro que no decayera pues su espíritu deportivo debía vencer por encima de todo obstáculo ya que el deporte da fuerza espiritual y satisfacción plena.
Jossua admiraba a su maestro pues le había enseñado a disciplinarse, a vivir en armonía y alejado de cualquier vicio que pudiera desequilibrar su existencia.
Así que juntos siguieron adelante nadie se detuvo en el camino, fueron vivencias increíbles dentro de club deportivo que hicieron que el gran maestro se quedara en el pueblo.
Pasado los años su corazón latió con fuerza, pues se vio atraído por una bella mujer pueblerina que por consiguiente visitaba la escuela con frecuencia, la primera mirada sedujo y atrapó la atención de Ibrahim ya que Berenice era una mujer con ojos esmeralda, cabello largo y tés blanca de caminar elegante y sonrisa fresca.
Su primer encuentro fue en la cancha deportiva de la escuela, allí surgió una atracción sin igual y de manera instantánea el amor a primera vista. Ibrahim acostumbraba dedicarle esplendorosos poemas y frases amorosas.
Cada tarjeta era un derroche de sentimientos desbordados y emociones encontradas pues la presencia de Berenice le daba sentido a su vida adornando su mundo como una rosa en bello jardín.
Ella era una chica tímida conservadora fiel a las costumbres del pueblo y de su familia por lo que no le estaba permitido tener salidas frecuentes sin permiso de sus padres, así que ambos resolvieron aprovechar al máximo los encuentro donde cada cercanía era un derroche de amor con palabras enaltecedoras que seducía cada vez más a Ibrahim.
Era como un amor de bolero de Armando Manzanero ¨Amorcito corazón yo tengo tentación de un beso¨ y ciertamente que cada sonrisa y cada beso hacía brotar destellos de amor, cada beso un suspiro en el alma y cada abrazo un sentimiento infinito.
Con el tiempo el sentimiento fue creciendo y el apego emocional fue inquebrantable, un día ambos soñaron ir al altar, jurarse amor eterno ante Dios y ser fieles a ese amor que había entre los dos, juntos se estremecían ante una canción de Roberto Carlos: Amada amante
¨ Este amor que tú me has dado, amor que no esperaba, es aquel que yo soñé, va creciendo como fuego¨
Mientras esto surgía los versos enamorados hacían eco ¨Un beso es un camino/ un camino es el beso/ en donde los dos unidos/ no tenemos regreso. En ese tierno embeleso/ en donde nos sumergimos/ amorosamente vivimos/ y el mundo se hace nuestro¨
Es así como este amor va recorriendo caminos y montañas pueblerinas abrigados por la neblina en una tarde primaveral, montados a caballo soñaron verse juntos y recorrer caminos hasta el infinito. Pensar que unidos afloraran rosales en un lindo vergel, este amor hace inspirar a Ibrahim los más bellos versos que sale de sus labios haciendo gala de su don de poeta:
¨Un beso es un camino/ un camino es el beso/ en donde los dos unidos/ no tenemos regreso. En ese tierno embeleso/ en donde nos sumergimos/ amorosamente vivimos/ y el mundo se hace nuestro ¨
¨Quiero embriagarme/ con tus versos de lluvia/ y tu mirada de estrellas/ hasta mis últimos días¨
Con el paso del tiempo Ibrahim convertido en gaviota voló los confines del infinito hasta llegar a la cima del amor, descubriendo así un derroche de sentimiento donde no todo es ideal pero con un leve esfuerzo se dejó cautivar por la pasión de unos besos embelesados y la sensación de un encanto que tiene de especial y es digna de admiración hacia el ser amado.
Berenice hizo ejecutar su mejor vuelo, superando todo obstáculo, venciendo la tempestad del tiempo hasta ganar un lugar en un sitio especial donde las estrellas titilan y la luna se muestra seductora.
Mientras Berenice con su majestuosa mirada y cabellera rubia convertida en mariposa siempre mostró sus mejores colores matizados llenos de encanto para posarse en los más lindos rosales, despertando el brillo de las rosas y por consiguiente el amor de Ibrahím expresados en sus más melodiosos versos que por ser inspiradores encendían la llama del amor como fuego incesante mientras sus miradas seductoras florecían entre los versos de un poema ¨Eres la refrescante ternura que me invita a soñar por senderos mágicamente inolvidables¨.