Mi gente bella, hoy me provocó volver a jugar un ratico con mis foticos y armé un collage que me dejó con una sonrisa de oreja a oreja. Me encanta hacer esto porque es como agarrar pedacitos de distintos momentos y juntarlos en uno solo, como si estuviera contando una historia sin decir ni una palabra. Cada imagen tiene su vibra, su emoción, su día… y juntas se ven aún más bonitas.
En este collage hay de todo un poquito: una Gisela relajada, otra más coqueta, una con sonrisa tímida y otra con esa actitud segura que a veces me sale sin avisar. Y lo más lindo es que todas esas versiones soy yo, tal cual, sin filtros exagerados ni pretender ser algo que no soy. A veces se nos olvida que somos muchas en una sola, que cambiamos, crecemos y nos adaptamos, y eso también es hermoso.
Mientras veía el collage me quedé pensando en lo importante que es guardar nuestros momentos, así sean sencillos. Porque al final, cuando los juntas, te das cuenta de todo lo que has vivido, de lo que has sentido y de lo mucho que has avanzado. Cada fotico es un recuerdo, una emoción, una etapa.
Te comparto este collage con mucho cariño, esperando que también te inspire a valorar tus propios momentos. No tienen que ser perfectos, solo tienen que ser tuyos. Aquí sigo yo, disfrutando de mis versiones y aprendiendo a quererlas todas.