Mi gente bella, hoy me provoqué una selfie desde mi camita, así relajada, sin poses raras, solo yo disfrutando el momentico. Entre las sábanas, con el celular en la mano y el corazón tranquilito, me puse a mirar la foto y pensé: “bueno Gisela, todavía hay cositas que se pueden mejorar”. Se me ve el abdomen y sí, creo que me falta tonificarlo un poquito más, no lo voy a negar, pero tampoco me voy a dar palo por eso.
A veces uno se mira y solo ve lo que falta, cuando en realidad también hay que ver todo lo que ya está bien. Mi cuerpo ha pasado por etapas, por cambios, por días buenos y otros no tanto, y aun así aquí está, acompañándome todos los días. Eso también merece respeto y cariño. No todo es perfección, mis amores, también es constancia, paciencia y amor propio.
Desde la camita me entraron esas ganas de cuidarme más, de moverme, de hacer ejercicio con calma y de comer mejor, no por presión, sino porque quiero sentirme fuerte, sana y feliz conmigo misma. Poco a poco, sin apuro, como buena venezolana que sabe que todo lo bueno se cocina a fuego lento.
Así que esta selfie es más que una foto: es un recordatorio de que siempre podemos mejorar, pero sin dejar de querernos en el proceso. Te deseo un día bonito, que te mires con amor y que trabajes en ti desde el cariño, no desde la exigencia.