Para nadie es un misterio, que le covid-19 nos ha transformado la vida a todos. Nos tomó por sorpresa, desprevenidos y puso cada una de nuestras vidas de cabeza. Hemos tenido que reinventarnos y aprender a vivir aislados en cautiverio. De la peor manera, nos hemos hecho conscientes del valor de la compañía, de la falta que nos hace la presencia de nuestros seres queridos y amigos. A nivel mundial los estragos han sido realmente terribles, las economías de los países en riesgo, sistemas de salud colapsados y lo peor miles y miles de vidas perdidas.
Yo soy venezolana y para nosotros la situación es extremadamente difícil en todos los sentidos y eso tampoco es un secreto para nadie. Súmenle a eso una pandemia, y tenemos la fórmula perfecta para la peor de las pesadillas. Que se puede decir de las personas que atraviesan enfermedades graves, como es el caso de mi mamá, que está luchando contra el cáncer. Su situación es terrible, si antes era difícil encontrar los tratamientos ahora es casi imposible, muchos han muerto simplemente por falta de sus medicamentos.
Por otro lado, mí día a día quizás a diferencias de muchos que se quejan porque están tan aburridos, que casi caminan por las paredes a causa del encierro. En estos aproximadamente 3 meses de cuarentena, mi trabajo se quintuplico, me estaba volviendo loca. Algunos días, no tenía ni tiempo de rascarme la cabeza de tanto trabajo.
Resulta que tengo dos niñas en edad escolar y bueno aquí en Venezuela en año escolar estaba más o menos a la mitad y nos tocó culminarlo a distancia. “Cada familia una escuela”, ese fue el nombre del programa que creo el gobierno, pero como todo lo que realizan ellos, no incluía ni la más mínima planificación. Se podrán imaginar el nivel del desastre, un país en donde el servicio de internet es sumamente deficiente, al igual que el resto de los servicios básicos. Terminar el año escolar de forma virtual, se volvió UNA COMPLETA Y ADSOLUTA LOCURA, sencillamente no estábamos preparados.
Las maestras, por su parte… aunque las adoro y respeto mucho, no sé, pero tengo la teoría que la cuarentena despertó en ellas, el espíritu creativo y en su máxima expresión, están, cual más inspiradas y creativas. Pero, por favor, no me mal interpreten, nunca estaré en contra, de que, dada la situación, se tomara la decisión de continuar el año escolar desde casa, por el contrario, era el proceder correcto, para que no se atrasaran. Además, disfruto y aprecio mucho, el tiempo que comparto con mis hijas, orientándolas y ayudándolas un poco, sobre todo a la más pequeña. Pero, en estas circunstancias, donde no podemos salir de casa, a comprar lo que necesitamos, es un suplicio. Lo cierto es, les agarre terror a los grupos de WhatsApp del colegio, me daba miedo abrirlos, porque no sabía que podría encontrar producto de las ocurrencias de las maestras para las actividades del día.
Cada actividad era más difícil de lograr que la anterior y no por lo complicado del contenido, pues no, sino, porque no teníamos en casa los materiales para realizarlos. Tomando en cuenta, la dificultad y riesgo que implica salir de la casa, súmenle además, el elevado costo de todo, en definitiva una locura. Pero, gracias a Dios al menos en mi caso todo el esfuerzo valió la pena, mis hijas superaron las expectativas en cada uno de los objetivos evaluados, así que a la final fue un excelente año escolar.
Y debo reconocer, que en el camino se enderezaron las cargas y no todo fue malo, aprendimos que juntos podemos lograr muchas cosas. En la medida de lo posible, como familia hemos llevado el encierro de la mejor manera. Al tener niñas en casa, debíamos ingeniárnosla para que la situación no las afectara. Ellas estaban acostumbradas a un día a día muy activo, en las mañanas en el colegio y en las tardes clases de música. No ha sido fácil, pero creo lo hemos manejado bastante bien, al menos hasta ahora ellas están tranquilas.
Los cumpleaños… ese es otro tema, que fue todo un reto, todos sabemos lo importante que son para los niños. Al menos mis hijas, pasan todo el año esperando que llegue ese día especial. Por supuesto, también nos tocó ingeniárnosla, con los pocos recursos con que contábamos, para hacer de ese día un día súper especial. Porque a pesar de los obstáculos y problemas siempre debemos celebrar la vida.
Sé, que lo que atravesamos actualmente es terrible, y que aún no ha llegado, las fases más críticas. Además, estoy consciente de lo afortunada que soy, y debo agradecerle a Dios a diario, el poder estar junto a mi familia y que podamos apoyarnos. Incluso, estoy segura de que después que pase la tormenta, nuestra unión y amor familiar resultará fortalecido.
Yo, aún conservo la esperanza en la humanidad, sé que estos días oscuros que vivimos, será el detonante necesario para que todos reflexionemos y rectifiquemos nuestro proceder hasta ahora. Que dejemos de un lado la soberbia, entendamos lo frágiles que somos y que solo trabajando unidos sin importar las diferencias podemos ser mejores seres humanos. Que no somos seres aislados, que el mundo que nos rodea debemos valorarlo, cuidarlo y respetarlo. Solo de esa forma, podremos garantizar nuestra supervivencia. Estos días han demostrado que desde las distancias también se puede estar unido, si luchamos por una misma causa. Así que sigamos adelante cuidándonos y cuidando a nuestros seres amados quedándonos en casa.
Contenido y fotografías de mi propiedad intelectual
Información Técnica
| Cámara | Pentax * istDL |
|---|---|
| Lente | * Pentax 18-55 |
| Iluminación | Luz Natural |
| Locación | Barcelona, Estado Anzoátegui, Venezuela |

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- FrancyRios75