Algunas historias de cuarentena en Venezuela
Arturo está convencido de que los chinos han enviado el virus para apoderarse del mundo, de que todo es un show mediático para establecer el nuevo orden mundial, que todo es culpa de los comunistas, que el virus no mata, al menos no es más letal que otras afecciones. Para él todo esto es una medida de control social, que está destruyendo al país más de lo que ya estaba. Arturo se altera con las noticias cuando ve la extensión de la cuarentena y las nuevas medidas. Los llama asesinos mientras lo reconcome la rabia, siente que lo condenan a él y a su familia; siente que han condenado a muerte a toda la gente decente y trabajadora del país.
Pamela es enfermera y ha decidido renunciar a su trabajo. Hoy no ha ido y no piensa pisar más nunca el hospital, total para el sueldo que le pagan, mejor quedarse en casa y vender heladitos caseros y cigarrillos artesanales, quizá con eso y los bonos alcance para dar de comer a su madre. Hace ya mucho que en el hospital no hay insumos, trabajan sin guantes y los tapabocas los ha fabricado ella misma en su casa. Todos los días reza para que no llegue el covid hasta allí, pero ayer se han presentado 20 posibles infectados.¿Quién cuidará a su madre si ella enferma? ¿aguantará su madre esta enfermedad a sus 70? Ya está decidido, al hospital no regresa.
Doña Petra tiene 58 años, sus hijos se fueron del país hace 8 meses y trabajaban vendiendo dulces en la calle. Hace dos meses que no trabajan y no envían dinero. Hace un mes que no toma las pastillas de la tensión y la diabetes. Hace dos meses que no duerme mirando las noticias, pensando si habrán comido o en dónde estarán durmiendo. Hace una semana que no habla con ellos.
Lorena y Santiago están amanecidos, han empujado el carro hasta la cola de la gasolina y se han quedado toda la noche allí para poder abastecerse. Hace meses que el carro está parado. Antes Santiago se resolvía taxeando, ya no es posible trabajar así, pero al menos necesitan llenar el tanque para ir a visitar a la mamá de Lorena que vive en las afueras de la ciudad. La sra Virginia no tiene agua hace semanas y aunque las vecina no la han dejado sola y han compartido con ella, ellos necesitan ir hasta allá a llevarle agua, alimentos y su medicación. Hace semanas Santiago caminó durante 3 horas para llevar unas cosas a la señora, pero de regreso lo llevó un conocido. Este es el tercer intento de llenar el tanque, las otras veces se acabó el combustible antes de que llegara su turno.
Decidí compartir algunas historias de como ha vivido y sentido el venezolano esta situación del Covid19, aunque he de confesar que elegí las menos tristes y dramaticas, pero que representan a una mayoría de las familias venezolanas.