Disconnected from the Internet
Unless a massive, worldwide internet outage were caused by a zombie apocalypse, I have an analog skill I’m very good at—one I learned in high school.
Some may remember that I’m an accountant, but my study of that science began during secondary school, or “bachillerato” as we call it in my country.
During the last three years of high school, I had accounting classes, and on Saturdays we had “Gabinete” classes, which involved managing the accounting and administration of a fictional company as faithfully as possible.
Based on a “draft” of operations, we would prepare each necessary document according to the business activity: purchase invoices, cash receipts, promissory notes, and so on.
Once the documents were ready, we moved on to the accounting part—and back then, it was still common to keep paper accounting books!
Surely large companies had accounting software, but we were students at a public school and only had access to a computer for one hour a week… and without internet access.
I remember loving the process of balancing the books, making sure the balance sheet and income statement came out perfectly—without even a one-guaraní discrepancy.
But before reaching the financial statements, we first had to maintain the books, like the general journal, inventory book, and general ledger, among others.
That’s why I believe that if the internet or computers ceased to exist, I could easily make a living with the profession I studied in school and university. And since I believe there will always be businesses—and especially tax collectors—it would always be a necessary job.
But to be quite honest, in my country there wouldn’t be a huge difference if we suddenly lost internet service. Most processes are still carried out offline. While internet-based systems are more common nowadays, most vital services are not fully online.
In past years, I read in the news that, for example, the UK’s healthcare system collapsed due to a hacker attack, leaving services nearly unable to respond.
Here, if the Ministry of Health’s servers were hacked, the worst that would happen is people making jokes about it on social media.
It’s one of the small advantages of living in a developing country—life would go on almost completely as usual, except for so-called influencers or content creators who would lose their source of income. And although there’s no census on the matter, I’d say that’s a very small portion of the population.
That’s why it’s always good to have more than one skill or professional specialty—to enjoy a bit of peace of mind if the day ever comes when we must return to the pre-Internet era. Luckily, I belong to the generation that grew up without internet but discovered it as a young adult, still capable of adapting to change.
Desconectada de Internet
A menos que la desconexión de internet a escala masiva y mundial se debiera a un apocalipsis zombie, tengo una habilidad analógica en la que soy muy buena y que aprendí en el bachillerato.
Algunos recordarán que soy Contadora, pero el estudio de esa ciencia empezó durante la escuela secundaria o bachillerato, como la llamamos en mi país.
Durante los 3 últimos años de secundaria, tuve clases de contabilidad, y los días sábados teníamos clases de Gabinete, que consistía en llevar la contabilidad y administración de una empresa ficticia lo más fidedignamente posible.
Es así que de acuerdo a un "borrador" de operaciones íbamos confeccionando cada documento necesario según la actividad mercantil realizada: Facturas de Compra, Recibos de Dinero, Pagarés, etc.
Luego de tener hechos los documentos, debíamos pasar a la parte contable, y en aquellas épocas, era aún común llevar libros de contabilidad en papel!
De seguro las grandes empresas contarían con software contable, pero nosotros eramos estudiantes de un colegio público y solo teníamos acceso a una computadora una hora a la semana...y sin acceso a internet.
Recuerdo que me encantaba cuadrar las cuentas, y que el Balance General y el Estado de Resultados salieran perfectos, sin siquiera 1 guaraní de diferencia.
Pero antes de llegar a los Estados Contables primero había que llevar los libros, como el Diario General, el libro de Inventarios y el libro Mayor, entre otros.
Por eso creo que si no existiera internet o computadoras, podría fácilmente ganarme la vida con la profesión que estudié en el colegio y la universidad, y dado que creo que siempre habrán negocios y sobre todo recaudadores de impuestos, sería un trabajo siempre necesario.
Pero para ser bastante sincera, en mi país no se notaría una gran diferencia si es que de un día para otro dejáramos de tener servicio de internet. La mayoría de los procesos aún se llevan a cabo de forma no online. Aunque en esta época ya es más común tener sistemas basados en internet, la mayoría de los servicios vitales no están totalmente en línea.
En años anteriores leía en las noticias que por ejemplo, el sistema de salud inglés había colapsado por un ataque de hackers a su sistema, dejando casi sin posibilidad de respuesta los servicios.
Aquí, si se llegara a hackear los servidores del Ministerio de Salud, lo más grave que pasaría es que la gente se burlaría del asunto en redes sociales.
Es una de las pequeñas ventajas que tiene el vivir en un país subdesarrollado, la vida seguiría su curso con casi total normalidad, salvo para los llamados influencers o creadores de contenido que se quedarían sin fuente de ingreso. Y aunque no haya un censo al respecto, podría decir que es un muy pequeño sector de la población.
Por eso siempre es bueno tener más de una habilidad o especialidad laboral, para gozar de cierta tranquilidad si llegara el día en que debamos volver a la era pre Internet, y por suerte pertenezco a la generación que se crió sin acceso a internet pero que lo conoció siendo una adulta joven, aún capaz de adaptarse a los cambios.
🌐 Original language: Spanish
📝 Translation by: Microsoft Copilot
🎨 Image generation by: Microsoft Copilot