Cuando mi proveedor de anime (mi hijo) me sugirió que viéramos este anime, tuve que pensarlo dos veces, pues la propuesta era completamente diferente a lo que ya estoy acostumbrada a ver. Al final, le di la oportunidad y fue una decisión acertada, pues rompe con todo lo que se conoce del género.
La trama es bastante simple: un samuray que más allá de ser serio y activo, es perezoso y acepta cualquier trabajo para poder cubrir los gastos de alquiler. Sus compañeros son igual de disfuncionales que él, pero en conjunto logran salvar el día y evitar que la casera los eche del local.
Pero como si eso no fuera suficiente, viven en un estado feudal que ha sido invadido por alienígenas, quienes cada tanto generan conflictos que necesitan ser resueltos, aunque también uno que otro gato por recuperar está en la lista de tareas de este trío.
Hay personajes recurrentes que sin ser quienes generan los conflictos, le aportan dinamismo a la serie, que está compuesta por capítulos cerrados. Uno de ellos es Otsuu, una jovencita que ha soñado con ser cantante desde niña, siendo también compositora de sus propios temas, los cuales son bastante particulares.
Otro personaje que resulta una crítica al sistema monárquico, es el Príncipe Hata, llamado también Príncipe Baka (príncipe estúpido) que cada vez que aparece tiene una música incidental similar a los cantos yodel suizos.
La trama, resulta una especie de oda a la comedia del absurdo, pues aunque hay peleas y conflictos serios, la forma en que son abordados por sus protagonistas, hacen risible cualquier eventualidad, pues al final de todo, se resuelven de alguna forma.
En algunos capítulos vemos a Sakata Gintoki (el protagonista) sacando todo el potencial que tiene, demostrando que no es tan tonto como parece.
El conflicto con la sociedad que busca encasillar a los hombres maduros, es representado por varios personajes, empezando por Sakata Gintoki, pero también vemos a Taizou Hasegawa, a quien le llaman MADAO, que es un acrónimo que significa "bueno para nada", siendo visto como un fracasado por su esposa y amigos.
Y es que ni la policía se salva en este animé! Entre sus miembros se pueden distinguir varios estereotipos sociales, siendo Tōshirō Hijikata el que más llamó mi atención, por su afición a colocarle cantidades exageradas de mayonesa a todo lo que come (hasta al café).
Hacen alusiones a personajes de otros animé, así como también de series y películas de Hollywood, por lo que nadie se salva de ser parte del mundo absurdo de Gintoki y de la sociedad de Edo.
Realmente es una serie completamente absurda, pero muy entretenida si solo deseas pasar el rato, además que puedes reírte de tus problemas diarios, pues muchos son representados en ellas, desde obsesiones, fobias, frustraciones o la angustia de los hombres cuando van quedando calvos.
When my anime supplier (my son) suggested we watch this anime, I had to think twice, since the premise was completely different from what I’m used to seeing. In the end, I gave it a chance, and it was the right decision, as it breaks away from everything we know about the genre.
The plot is pretty simple: a samurai who, far from being serious and active, is lazy and takes on any job just to cover his rent. His companions are just as dysfunctional as he is, but together they manage to save the day and keep the landlady from kicking them out.
But as if that weren’t enough, they live in a feudal state that has been invaded by aliens, who every so often create conflicts that need to be resolved—though rescuing the occasional cat is also on this trio’s to-do list.
There are recurring characters who, without being the ones to create the conflicts, bring dynamism to the series, which consists of self-contained episodes. One of them is Otsuu, a young girl who has dreamed of being a singer since childhood and also composes her own songs, which are quite unique.
Another character who serves as a critique of the monarchy is Prince Hata, also known as Prince Baka (Stupid Prince), who is accompanied by background music reminiscent of Swiss yodeling every time he appears.
The plot is a sort of ode to the theater of the absurd; although there are fights and serious conflicts, the way the protagonists handle them makes any situation seem laughable, since, in the end, everything works out somehow.
In some episodes, we see Sakata Gintoki (the protagonist) tapping into his full potential, proving that he isn’t as foolish as he seems.
The conflict with a society that seeks to pigeonhole middle-aged men is represented by several characters, starting with Sakata Gintoki, but we also see Taizou Hasegawa, nicknamed MADAO—an acronym meaning “good-for-nothing”—who is viewed as a failure by his wife and friends.
And not even the police are spared in this anime! Among its members, you can spot several social stereotypes, with Tōshirō Hijikata being the one who caught my attention the most, due to his habit of putting excessive amounts of mayonnaise on everything he eats (even his coffee).
They make references to characters from other anime, as well as from Hollywood TV shows and movies, so no one is spared from becoming part of Gintoki’s absurd world and Edo society.
It really is a completely absurd series, but very entertaining if you just want to kill some time. Plus, you can laugh at your daily problems, since many of them are portrayed in the show—from obsessions and phobias to frustrations or the anxiety men feel when they start going bald.
Foto/Photo by: Screenshots
Banner de portada: Cortesía de
Edición/Edited by using canva
Translated and formatted with Deepl