En la gente que camina apresurada
veo el afán, la tristeza, la cara desvelada
un sin fin de ilusiones y luego nada.
Y yo aquí tranquilo
sintiendo el viento en mi cara
disfrutando del verdor y de una carcajada
que guardo solo para mi y para Juana.
Y luego digo: mana mana mana,
quelat sit mi, e quii, cualizilitzata.