Aun cuando este año arrancó con mucha fuerza, oficialmente, superé la primera semana de enero.
Cuando somos niños, estas fechas suelen ser simbólicas, pero a medida que nos desarrollamos, entendemos porque para algunas personas, son solo un día más. Analizaba respecto a esto y descubrí que existe cierta dosis de verdad en ambas caras y entender dicho misterio, resulta altamente relevante para vivir.
Quien asume que un nuevo día no es más que eso, otro día, suele pasar por alto muchísimas cosas, lo cual termina restándole sentido a la vida, por otro lado, están quienes parecen detenerse demasiado tiempo a vivir el momento, es irónico, lo sé, pero ocurre.
Hoy deseo compartir algo que los últimos días ha sonado bastante, por lo menos en mi cabeza. Se trata de un tema que no solo se observa constantemente, sino que también ha sido desarrollado por numerosos autores, y me refiero, a uno de los hábitos más ambiguos en la historia de la humanidad, procrastinar. Y se trata nada más y nada menos del hecho de aplazar desde una pequeña responsabilidad hasta un gran sueño. Aun cuando he caído en esta trampa una que otra vez, debo decir que día a día batallo con esto, porque he logrado comprender a través de las experiencias y conforme a las innumerables misericordias de Dios, que el tiempo es nuestro mayor tesoro en este mundo.
La vida es una pequeña transición que trasciende a la eternidad y literalmente constantemente se nos está restando tiempo, energía, vitalidad, reduciendo día a día nuestras posibilidades, ¿acaso no te asusta ni un poco esta realidad? A mí, sí. Me da pavor dejar pasar la vida y no tener nunca tiempo de vivirla, ¿por qué? Porque no tendré otra oportunidad y sé que quiero alcanzar muchas cosas, experimentar y crecer, sueño con desarrollarme conforme avanzo, pero, sobre todo, no perderme del proceso, no aplazar las sonrías, los besos ni los abrazos para alguna ocasión especial, porque vivir es nuestra oportunidad. Basta de transcurrir una y otra vez por esta mundo, sin vivir, dejando pasar la vida.
Amor mío, sé que no estás leyendo nada nuevo, estás cansado de escucharlo aquí y allá, sin embargo, lo repetiré una vez más porque es completamente necesario: ¡LA VIDA ES HOY!