Si eres de habla hispana, la versión en español es mejor para ti; debes hacer clic 👉 AQUÍ
Between mothballs and gambling
I can still smell that scent of old wood and mothballs that defined my sanctuary. ‘Hide in the wardrobe’ was more than just a phrase I’d learnt; it was a game, fun, an escape… I would slip between heavy coats and silent shoes, searching for that corner where the outside world ceased to exist. Sometimes, my refuge would change: the dusty space under the bed or the corrugated structure of a cardboard box that, as if by magic, transformed into an impenetrable fortress.
There were two versions of my disappearance. One was strategic, vibrant, fuelled by the adrenaline of the game of hide-and-seek; I held my breath, my heart pounding against my ribs, hoping no one would discover my perfect hiding place. The other version was quieter and more human. I hid to isolate myself, to process the noise of life in a dark microcosm where I made my own rules. There, in the shadows, time stood still and a small child’s worries faded away.
Looking back, I realise that those confined spaces were my sanctuaries of freedom. In the dim light of the wardrobe, surrounded by fabrics that brushed against my face, I learnt to listen to my own voice. I wonder if the adult I am today still seeks, in a symbolic way, that sense of security that only four narrow walls and the absolute silence of a cardboard box can provide. Well, that child wasn’t running away from reality; he was simply building, very slowly, a universe of his own where he could finally feel completely and forever safe.
Come and participate, there's still time. You can find all the information daily in the #Freewritehouse Community. Specifically, today's prompt post:
PROMPT: «hide in the wardrobe»

Cover of the initiative.
Dedicated to all those writers who contribute, day by day, to making our planet a better world.

Entre la naftalina y el juego
Todavía conservo en el olfato ese aroma a madera vieja y naftalina que definía mi santuario. «Hide in the wardrobe» fue más que solo una frase aprendida, juego, diversión, escape... Me filtraba entre abrigos pesados y zapatos mudos, buscando ese rincón donde el mundo exterior dejaba de existir. A veces, mi refugio cambiaba, el espacio polvoriento bajo la cama o la estructura corrugada de una caja de cartón que, por arte de magia, se transformaba en fortaleza impenetrable.
Había dos versiones de mi desaparición. Una era estratégica, vibrante, impulsada por la adrenalina del juego de la ERE; contenía el aliento, con el corazón martilleando contra las costillas, esperando que nadie descubriera mi escondite perfecto. La otra versión era más silenciosa y humana. Me escondía para aislarme, para procesar el ruido de la vida en un microcosmos oscuro donde yo dictaba mis propias reglas. Allí, entre las sombras, el tiempo se detenía y las preocupaciones de un niño pequeño se diluían.
Recordando, entiendo que esos espacios reducidos fueron mis úteros de libertad. En la penumbra del armario, rodeado de telas que acariciaban mi rostro, aprendí a escuchar mi propia voz. Me pregunto si el adulto que soy hoy todavía busca, de forma simbólica, esa seguridad que solo brindan cuatro paredes estrechas y el silencio absoluto de una caja de cartón. Bueno, aquel niño no huía de la realidad, simplemente estaba construyendo, muy despacio, un universo propio donde sentirse, por fin, totalmente y siempre a salvo.
Ven y participa; aún estás a tiempo. Toda la información la podrás encontrar cada día en la Comunidad #Freewritehouse. Específicamente, el día de hoy, aquí la publicación del prompt:
PROMPT: LITERAL: «esconderse en el armario»

Portada de la iniciativa.
Dedicado a todos aquellos que, día a día, con su arte, hacen del mundo un lugar mejor.
