Si eres de habla hispana, la versión en español es mejor para ti; debes hacer clic 👉 AQUÍ
The phrase ‘designed to overeat’ was originally coined by experts in nutrition and neurobiology (such as Dr David Kessler) to describe how the food industry designs ultra-processed products with precise levels of salt, sugar and fat to override our feeling of fullness. However, I will apply this concept to slot machines, as it makes for a perfect metaphor: both industries use a “reward design” to hack the brain’s dopamine.
The bulimia of chance
The neon light of ‘La Fortuna’ flickers over my now-cold coffee. Here, inside this carpeted room that smells of confinement, time stands still; it dissolves amidst the metallic clinking and the frantic spinning of the digital fruits on the screen. My fingers, slightly yellowed by tobacco, know the worn texture of the max bet button by heart. I’m not after the jackpot; I’m after the trance, that electric void where the outside world and its debts cease to hurt.
I once read that ultra-processed foods are ‘designed to make us overeat’, scientifically engineered to override our sense of fullness and force us to devour food without actually being hungry. Looking at that coin-slotting machine, I realise that the engineering of desire is exactly the same. It’s no coincidence; it’s a ruthless algorithm designed so that our brains never utter the word ‘enough’. The machine doesn’t expect me to win; it expects me to overfeed on adrenaline and false hope until I’m exhausted.
Every time the bells ring after a narrow loss — the famous ‘I almost won’ — my reward system lights up like a fairground. It’s a feast of cheap dopamine. I sit in front of this box of lights and consume spins like someone gobbling down empty calories in the solitude of a dark kitchen. The hunger persists, but my pocket and my soul are stuffed with nothing. I step out onto the street with the bitter taste of the artificial, knowing I was the perfect prey for a design that knows no bounds. My willpower was the main course.
Come and participate, there's still time. You can find all the information daily in the #Freewritehouse Community. Specifically, today's prompt post:
PROMPT: «designed to overeat»

Cover of the initiative.
Dedicated to all those writers who contribute, day by day, to making our planet a better world.

Originalmente, la frase "designed to overeat" (diseñado para comer en exceso) fue acuñada por expertos en nutrición y neurobiología (como el Dr. David Kessler) para describir cómo la industria alimentaria diseña productos ultraprocesados con niveles exactos de sal, azúcar y grasa para anular nuestra señal de saciedad. Sin embargo, aplicaré este concepto a las máquinas tragamonedas, ya que será una metáfora perfecta, pues, ambas industrias utilizan un "diseño de recompensa" para hackear la dopamina del cerebro.
La bulimia del azar
La luz de neón de "La Fortuna" parpadea sobre mi café ya frío. Aquí, dentro de este salón alfombrado que huele a encierro, el tiempo no corre; se diluye entre el tintineo metálico y el girar frenético de las frutas digitales en la pantalla. Mis dedos, algo amarillentos por el tabaco, conocen de memoria el relieve desgastado del botón de apuesta máxima. No busco el premio mayor, busco el trance, ese vacío eléctrico donde el mundo exterior y sus deudas dejan de doler.
Leí una vez que los alimentos ultraprocesados están "designed to overeat", fabricados científicamente para anular la saciedad y obligarnos a devorar sin hambre real. Al mirar esa máquina traga níquel, comprendo que la ingeniería del deseo es exactamente la misma. No es azar, es un algoritmo despiadado diseñado para que nuestro cerebro nunca pronuncie la palabra «basta». La máquina no espera que yo gane; espera que me sobrealimente de adrenalina y falsa esperanza hasta quedar exhausto.
Cada vez que las campanas suenan ante una pérdida por poco margen —el famoso «casi gano»—, mi sistema de recompensa se enciende como una feria. Es un festín de dopamina barata. Me siento frente a esta caja de luces y consumo giros como quien engulle calorías vacías en la soledad de una cocina a oscuras. El hambre persiste, pero el bolsillo y el alma están empachados de nada. Salgo a la calle con el sabor amargo de lo artificial, sabiendo que fui la presa perfecta de un diseño que no conoce límites. Mi voluntad fue el plato principal.
Ven y participa; aún estás a tiempo. Toda la información la podrás encontrar cada día en la Comunidad #Freewritehouse. Específicamente, el día de hoy, aquí la publicación del prompt:
PROMPT: LITERAL: «diseñado para comer en exceso / para atragantarse...»

Portada de la iniciativa.
Dedicado a todos aquellos que, día a día, con su arte, hacen del mundo un lugar mejor.
