Casi toda ama de casa ha tenido un ratón bandido que pasea por su cocina con descaro y es así como se dio este relato en que la inteligencia y la astucia de un ratón pudo más que su dificultad.
La señora Maira no sabía qué hacer, solo sabía que no quería conseguir un gato que la ayudara con su problema de ratones. Los gatos vecinos habían sido también autores de que desaparecieran cosas de su refrigerador, si hasta había visto a uno de ellos abrir la puerta y saquear rápidamente ante su estupefacción.
Pero lo peor estaba por llegar cuando descubrió que los ratones no eran solo unos oportunistas de cocina. Una tarde después de llegar de trabajar encontró para su horror un ratón en una olla vacía, era lo suficientemente grande para que el chiquitín no pudiera escapar, así que se sentó en una silla a esperar y ver cómo era que esas pequeñas alimañas terminaban destapando, moviendo y tirando cosas en su cocina.
Cuanto no se sorprendió la señora Maira al ver que cuando se quedó totalmente inmóvil y en silencio el ratoncito empezó a chillar y es que no solo estaba chillando sino que estaba pidiendo auxilio o eso asumió la señora porque luego otros tres ratoncitos vinieron a ayudarlo.
¡Qué asombro!
Se agarraron de sus patitas e hicieron una escalera de ratones para rescatar al que estaba en la olla.
Allí la señora Maira se dio cuenta de que no estaba tratando solo con alimañas oportunistas.
You can also follow me on my twitter.
Un especial saludo para ti que te mueves todos los días en Hive, sigue compartiendo, creando, animándote a conocer más
Copyright - All rights reserved