Hace tiempo que una imagen no llamaba tanto mi atención como esta. Es tan simple en apariencia pero tan compleja en cuanto a posibles interpretaciones que sorprende.
En primer plano tenemos la ausencia de un rostro, y en su lugar un código de barras, como las mercancías a la venta, lo que puede interpretarse como que ahora somos solo eso, mercancías a la par que consumidores. Nos hemos convertido en lo que consumimos, una mercancía más.
Por otro lado nos habla de la desnaturalización a la que nos hemos sometido, y además voluntariamente, para ser una mercancía en exhibición, no en los aparadores de una tienda, sino los de las redes sociales, en los que en vez de estar detrás de empaques de cartón y plástico, lo estamos detrás de unos creados con filtros e imágenes falseadas de lo que somos, para poder así vendernos mejor y conseguir más likes.
Todas las brochas e implementos de maquillaje que rodean a la cara sin rostro, y que se notan dispuestas a darle forma, a construirla, pueden fácilmente interpretarse como eso. Y luego, por arriba y debajo del código de barras, tenemos las palabras 'consumo' e 'identidad', como si fueran nuestro nombre tatuado en la piel.
Y es que en buena medida lo que consumimos es lo que nos da esa identidad que tanto presumimos en la redes sociales, una identidad falsa y construida a partir de falsas expectativas, pero que creamos y recreamos todo el tiempo, felices para poder aumentar el alcance de nuestros publicaciones en nuestros aparadores digitales.
Una de las palabras, 'consumo', nos habla de lo que somos, una sociedad de consumos, y a la vez artículos de consumo, y la otra, 'identidad', nos habla de lo que no tenemos, de lo que carecemos, creando así una dicotomía contradictoria, que hace eco del contraste entre el fondo negreo e impersonal, y un rostro impoluto, listo para ser configurado por los pinceles y maquillajes del mercado, del entorno, de las expectativas sociales.
Estas son solo algunas de las interpretaciones posibles de la imagen, pero si revisáramos más a fondo, posiblemente encontraríamos más. Es sin lugar a dudas una imagen interesante y bien lograda, que invita al debate y la reflexión. Y a tí ¿qué te parece?, estimado lector.
©bonzopoe, 2022.
Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.