Foto de Greta Schölderle Moller en unsplash
—Má… ya está listo el atol —gritó desde la cocina el travieso niño.
—Te dije que no revises la olla, deja las malas costumbres.
El muchacho se hizo el desentendido ante el mandato de su madre. Siguió probando el atol tratando de saciar su hambre, y al percibir que le faltaba azúcar, quiso agregarla por su cuenta. Lamentablemente se equivocó al elegir el frasco adecuado y terminó añadiendo un gran puñado de sal al alimento…
Raúl volvió a meter el cucharon para revolverlo luego lo probo para saber cómo estaba de dulzor, de inmediato sintió lo muy salado que estaba y lo escupió rápidamente con el dorso de su mano se limpió la lengua, para no sentir más las sabor pero era inútil continuaba teniendo el paladar salado en su boca, corrió rápidamente a la nevera y se tomo un vaso de leche para dejar de tener es sensación salubre en su lengua.
La mamá le pregunta –Raúl ¿Qué haces?
Raúl está muy asustado ha metido la pata le grita a su mamá –nada ma me voy a jugar con el vecino.
Pero en realidad va a buscar ayuda para resolver el desastre que acaba de hacer, decide ir hasta que su amiga Marta para que le diga a su hermana que es una experta cocinera como arreglaría aquel atol que acaba de estropear.
Desde la ventana de la casa de su amiga, el niño comienza a llamarla –Marta, Marta.
Pero nadie responde, comienza a desesperarse pronto su mamá saldrá del baño y cuando consiga el atol en esa condiciones tendrá un castigo de semanas de eso está muy seguro.
Se consigue al señor Francisco, un viejo amigo de él, le cuenta el error que ha cometido quiere que lo ayude a salir ileso de esta situación.
El señor Francisco lo escucha atentamente, le dice casualmente estoy haciendo un atol podríamos cambiarlo sin que tu mamá se dé cuenta pero a cambio tendrías que limpiarme el jardín por todo un mes sin paga alguna que te parece.
A Raúl poco le gusta el trato que le está ofreciendo el señor Francisco además busca una ayuda no un trabajo y sin paga menos aún, el niño al principio piensa en decir que no pero recuerda que el próximo fin de semana es el cumpleaños de su mejor amigo y seguramente su mamá no lo dejaría ir como castigo.
Le dice al señor Francisco que acepta el trato, regresa a casa para realizar el intercambio, al entrar a la cocina encuentra a su mamá muy enojada diciéndole porque cambio de sitio el azúcar y por equivocación ella le agrego sal al atol.
Al principio Raúl está muy asustado pero al escuchar a su mamá, la mira con cara de estupefacción pero por dentro siente una gran alegría por lo que acaba de ocurrir se ha salvado de un castigo seguro y de un trabajo como jardinero sin paga alguna.
Esta es mi participación al concurso Continua... la historia
que la organiza .