**”Cortaba las verduras en trozos pequeños para hacer la sopa, una enorme olla estaba dispuesta en el patio, montada sobre una pila de palos para leña. Unos metros más al fondo, los hombres cortaban las piezas de carne de su cacería. La mujer no alcanzaba a ver cuál era la presa capturada, así que se levantó y se acercó para mirar, dejando la verdura sobre el mesón. Cuando observó lo que los hombres habían cazado, dio un grito, y luego de varios insultos, aseguró que ella no comería jamás eso”…**
El pelaje de la bestia desollada se hallaba en el suelo, la cabeza colgaba aún del cuerpo, ese fue el principal error cometido por Norberto, quien debió decapitar al puma inmediatamente, así se hubiera evitado todo el alboroto que causo Elvira cuando vio al animal.
Los hombres buscaron la manera de calmar a la mujer quien no paraba de gritar, más ella se aparta de ellos, caminaba despalda
prefería estar lejos de todo aquello, contemplar aquel animal muerto le producía asco y repugnancia a la vez.
se fue acercando poco a poco hasta Elvira, y la tomo entre sus brazos, su cuerpo temblar como una hoja antes de caer de una rama, ella comenzó a calmarse, en ese momento llego
, quería explicar el motivo por el cual habían apresado al puma.
Elvira escuchó con atención la aclaración de , quien expuso que en realidad la presa a capturar era un venado grande, el cual llevan tiempo viviendo por allí, pero en lugar del venado quien había caído en la trampa fue el puma, este se fracturó sus dos patas y ellos para no dejarlo sufrir lo mataron dándole un tiro en la cabeza y para no llegar sin ninguna presa decidieron llevarse al animal muerto.
Los ojos de la mujer eran dos puñales, su respiración era como de un toro feroz, algo le decía que todo aquello era pura mentira, entonces Elvira dijo varias vulgaridades y se marchó dejando a los hombres con su puma muerto.
Este relato es para el concurso Continúa... la historia de la comunidad .
La imagen de portada pertenece Nathan Dumlao on unsplash