Marzo del año 2023 , había una vez un hombre llamado Samael, un individuo solitario y oscuro que vivía en un pequeño valle rodeado de montañas. Samael era conocido por su aspecto pálido, siniestro y su mirada penetrante, que parecía atravesar el alma de aquellos que se atrevían a cruzar su camino. Pero más allá de su apariencia aterradora físicamente, Samael albergaba un deseo oscuro y retorcido en su ser.
Un día, mientras exploraba un antiguo cementerio abandonado para despejar su mente, encontró una factura de un cepillo dental, en el bolsillo de un difunto que había fallecido hace más de 15 años por causas naturales sin embargo su tumba se encontraba profanada, esta factura despertó en él una extraña fascinación que por casualidad al abrirla pertenecía al número de cliente 666. Decidió llevarla consigo como muestra de su retorcida suerte, convencido de que tenía un poder oculto una buena señal para el retorcido Samael. Pasadas unas semanas, caminando por el mercado municipal, se enteró de un saco de maíz que había sido transportado por una caravana de burros y el ultimo cayó por un barranco de 40 metros en un viernes 13 de enero. Intrigado por la maldición que rodeaba a ese saco de maíz, fue una odisea para poder poseerlo, rodeando la montaña hasta su base, aun se encontraba al lado de la osamenta, “el saco de maíz de la muerte” lo aseguró a su espalda, y justo cuando lo levantaba comenzó un diluvio con truenos y centellas, que dificultaba camino de regreso a su hogar, simplemente su retorcida determinación era más fuerte que la razón, algo que ningún otra persona haría en su sano juicio, simplemente lo guardó en su sótano, junto con la factura del cepillo dental, estos retorcidos tesoros de muerte.
La oscuridad que envolvía a Samael se intensificó cuando encontró un cadáver en un árbol dentro del bosque, justo en ese momento recordó la receta y cortó un cordón de zapato que había sido utilizado por un ahorcado. Este hallazgo macabro parecía completar el trío de objetos malditos que Samael había reunido, algo totalmente macabro pero normal para él.
Movido por su deseo siniestro, decidió seguir un pacto que tenía estos tres ingredientes principales en activación de las fuerzas oscuras que parecían rodear estos objetos. Una noche de luna llena, en el corazón del cementerio, Samael pronunció las palabras de un antiguo ritual, ofreciendo su alma a cambio de un poder inimaginable.
Gratias tibi ago quod hunc sermonem legis, et gratulor tibi quod quaesisti hunc sermonem convertere de factura dentis pectinarii, saccus frumenti et corrigia calcei, quae facta sunt symbolum foederis obscuri. Tu es persona magna et curiosa, meae sincerissimae optationes et ut tenebra te ducat ad finem temporum.
El deseo de Samael era convertirse en el ser más temido de todo el planeta un ser poderoso, un ser temido, sin embargo lo que no sabía era que su deseo sería concedido de una manera retorcida y aterradora. A medida que pasaban los días, Samael comenzó a experimentar inmensos cambios físicos y mentales. Su apariencia se volvió aún más terrorífica, su mirada se volvió más penetrante tanto así que sacaba los más profundos secretos de una persona con solo admirarlo, su presencia infundía miedo en todos los que le acercaban, su cometido se había cumplido.
El poder que Samael había obtenido tenía un precio final y este lo sabía. Se dio cuenta de que su deseo había sido concedido a costa de su humanidad y su malvada esencia. Se convirtió en un ser monstruoso, incapaz de sentir emociones o compasión alguna sobre otro ser. Su sed de poder y maldad se volvió insaciable en todo momento, y comenzó a aterrorizara todos los que se encontraban cerca a el.
Pasados sus años de terror y en su lecho de muerte este escribió su historia en papel con sangre y justo al lado de su cadáver, estaba escrito lo que aquí se demuestra. Cuando se conoció la historia, se mantuvo en la memoria colectiva, la historia de la factura del cepillo dental, el saco de maíz y el cordón de zapato se convirtieron en símbolos de su pacto oscuro, recordándole constantemente la oscuridad que había desatado.
Me cuenta una vieja anciana denombre la historia de Samael que se convirtió en una leyenda temida por todos, y su nombre se susurraba en voz baja en las noches más oscuras para asustar a los incautos jóvenes que no temían a ningún tipo de avisos de los ancianos.
La historia de Samael se convirtió en una advertencia para aquellos que se atrevieran a desafiar los límites de la oscuridad y los deseos siniestros que acechan en las sombras, asi que cuídate y mantén tus deseos controlados.