Marina y Emiliano
Como era de esperarse, todos los fines de semana, Emiliano llegaba borracho a su casa y Marina su mujer le tocaba calarse los malos tratos de este hombre brerinchiso que no aportaba nada bueno a la relación de este matrimonio que colgaba de un hilo para deschavetarse.
Marina aburrida de su vida con Emiliano, decide el siguiente fin de semana luego que su esposo saliera hacer de las suyas a ir a casa de una vieja amiga donde se reunían todas las tardes para hablar tonterías y más tonterías de mujeres, pero bueno Marina quería distraerse un rato así fuera escuchando tonterías, de inmediato cuando se acerca a la puerta de la casa de su amiga, escucha risas, y bochinche, ella toca la puerta y un poco curiosa le dan ansias de entrar a divertirse, y todas las mujeres solían llamarse las encantadoras conformaba un club para mujeres chismosas, y cada fin de semana las visitaba un hombre vestido de oso polar que nunca se dejaba ver la cara pero si se embriagaba con todas estas mujeres sin oficio.
Marina viendo la ridiculez que hacia aquel oso y viendo a las mujeres, saltar sobre él, hacerles maldades en fin un verdadero relajo. Marina por curiosidad cuando le toca a ella disfrutar de aquel oso de peluche, se le da por quitarle la cabeza y sorpresa era su maridito, el que no la dejaba salir, el que llegaba ebrio todos los fines de semanas haciéndole la vida imposible, mírenlo donde estaba, lo que hacía todo ese tiempo. Marina se quedó en shock por unos instantes y su reaccion fue que le coloco la cabeza y que siguiera la fiesta. Marina todo tantas cervezas mexicanas que pudo esa noche, el oso se fue primero Marina, al llegar a casa vio que su esposo ya había llegado y estaba en la sala viendo una película, él le dice, ven Vamos hablar, y Marina le dijo estas palabras: Tu sigue quedándote como oso, que yo seguiré disfrutando en el Club de las Mujeres Chismosas. A la final eres más entretenido siéndole de oso. El esposo cayo sentado en el sillón como condorito.
Invito a participar a