Me encanta cuando llega la noche, algo en mi se aviva y resulta excitante. Las experiencias mas interesantes las he tenido de noche...
Bajo esa noche de luna llena
fluctuaba en el vientre de mi madre,
quien miró al astro en melancolía...
el trascendente encuentro
quedó impreso con una mancha
en una de mis nalgas.
Cada vez que me visita luna
pido su bendición,
más que a ningún mortal.
Era la luna quien guiaba nuestros pasos,
en aquella noche perdída en la montaña
junto a amigos de adolescencia.
nuestras pisadas confundidas
entre sonidos de los matorroles,
ocasionaron el
el susto y la huida.
Jovenes de corazones agitados
pidiendo contención y calma,
Así recibo el abrazo
del amante secreto,
y fue luz de luna
que develó el rostro
del amor silencioso
manifiesto en un primer beso.
Durante los repiques de tambor
en la noche de San Juan
dos amantes se perdieron,
con la pasión alocada a orillas del río,
el sonido de los tambores
hacía del momento algo excitante...
Mujer virgen allí no seria tu primera vez.
A oscuras volvieron
al conglomerado
cantando y riendo,
alli la mirada cómplice de los amante
que al bailar iban imaginando
lograban su cometido.
Reina de la noche
tras tacones, maquillajes
y lentejuelas
cumplía sueños de belleza
fama y aplausos.
Era la música latina
que transformaba su ser
despentando su gracia en danza
derrochando sensualidad, cadencia,
ritmo y lujuria en cada movimiento,
provocando admiración y recelos.
Noche después de la función
se cerró el telón
quedando la satisfacción
por cumplir una vez más
el sueño sobre las tablas.
Con un gran cansancio y silencio
queda en el lecho,
Y el recuerdo del espectáculo
deja inmenso regocijo en el corazón.
Noches de luciérnagas
que acompañaban su melancolía
deseosa de un nuevo amor
que la representara
alejando de su mente y cuerpo
las aves de la soledad.
Noche de viajes por carretera
paradas de descanso
con olor a leña quemada
entre sonidos de grillos y sapos,
que aviban las voces
de cuentos de camino
invitando al resguardo
y seguir encomendados
a la providencia. Amén...
Noche de malecón
y sonidos del oleajes
con olor a salitre,
inspirando a soñar
y rehabilitar la vida
a través de las gotas del Mar
que purifican su alma.
En una noche Frente a la fogata
solté demonios y reivindique mi alma,
en danza imitando a la anciana
que moría para dar paso a la nueva mujer.
Noche de caminatas a solas
donde el acompañante
no ha sido otro
más que Dios
mi único guía y protector.