Buenos días.
Otro día disfrutando de un navegar calmado, nuestro amigo se recupera con bien de su trepanado cráneo y nosotros en el segundo día de sequía de acueducto, con suerte mañana será el último por esta vez. Ojalá la próxima se demore en llegar.
Mañana o pasado compraremos pescado, cuando regrese el agua. No hay prisa, sin el vital líquido es complicarse la vida. Según que especie lo comeremos frito o guisado y con suerte prepararán un rico escabeche.
A pesar de comer en el escritorio, ayer aparecieron sobre la laptop unas hormigas de las que llaman locas y antes que ocasionaran un desperfecto, les rocíe un ligero toque, apenas lo necesario para espantarlas de insecticida en spray. Hoy envolveré los jabones, no quiero que pierdan el agradable aroma. Y el resto del día lo dedicaré a la lectura y terminar de ver alguna vieja película en blanco y negro, ya Netflix me cansa con todas sus, con eso que algunos llaman la nueva normalidad y antes le daban nombres más feos, pero precisos, sin posibilidad de confusión.
Mientras acumulo conocimientos obsoletos, cultivo los que no perderán vigencia en el cambiante mundo y para concluir les comparto un poema que me encuentre en la red en modo de historieta y me recordó a un amigo fotógrafo por más señas que lo atesora como himno personal. Salud a ti en tu viaje.
Fuente
Ítaca
Poema por Konstantino Kavafis
Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Más no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.
Konstantino Kavafis, 1911
Confiado en no haber sido pesado y cuando menos disfrutaran del poema y su mensaje, les digo hasta mañana.