Buenos días.
Luego de una vuelta por los titulares de las noticias y las redes sociales, aumenta mi deseo de desconexión.
Hace tiempo que regale la televisión, ya ni recuerdo cuando deje de mirarla. Toda la basura y repetición se hizo insoportable y en la actualidad parece que la enfermedad migro a las redes sociales y los sucesos que reflejan no son más que estupideces, simplezas y sinsentidos en un 90 %, con lo que resulta agotador encontrar contenido de interés o valor.
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El contraste entre la fascinación sentida en la infancia, cuando encendía el aparato a las 2 de la tarde y esperaba que iniciara la programación, mirando la imagen fija de la carta de ajuste.
Del blanco y negro al color y de la señal abierta al cable y la suscripción, las pantallas planas gigantes, para al final encender y ver ¿Qué? Una repetición, una mentira tras otra o una insensatez.
Y lo mismo por las redes, alguien se hace famoso por bañar con agua helada al vecino, hablar lengua ovni o adivinar lo que no pasara ayer. Aún peor, ayer es noticia que la isla de Hawái es asolada por incendios y hoy que los incendios quemaron el suelo, pero no los árboles y muestran imágenes de bosques intactos, con casas incluidas, salvo suelos cenicientos ¿? Verdad o mentira, no importa. Como los defensores de los derechos de minorías que terminan atropellando a la mayoría, el sentido común y la razón.
Tengo la sensación de asistir a un plan orquestado desde el poder, para desatar el caos, sembrar desórdenes, hacer de la inseguridad algo cotidiano.
La única razón lógica que se me ocurre, es la imposición de un nuevo sistema y con la escusa de restaurar el orden, ejercer la fuerza y la violencia para imponerlo y cortar las libertades alcanzadas por la sociedad occidental en los dos siglos precedentes.
Diarios y noticieros convertidos en agentes publicitarios y medios de desinformación. Furcias mediáticas los llaman sus críticos.
Políticos defendiendo delincuentes, descarados corruptos al servicio de intereses contrarios a los ciudadanos.
Academia y ciencia vendida a intereses económicos, dispuesta a promocionar venenos, asegurando que se trata de alimentos o peor, medicamentos.
Policías y militares convertidos en saqueadores, a veces lejos, en beneficio de su nación bajo un disfraz de supuesta liberación. Pero se ha vuelto frecuente ver los uniformados extorsionando, robando y saqueando al ciudadano que juraron defender.
Resumiendo: Principios y valores puestos del revés mediante la desfiguración del lenguaje y la pretendida defensa de derechos, que oculta criminales intenciones donde todo vale, porque no existen obligaciones.
Desequilibrio total ¿Quién dará cumplimiento a tantos derechos, cuando ninguno tiene obligaciones? El estado todopoderoso lleva la carga.
Cada cual saque sus conclusiones.
Hasta mañana, que a pesar de todo, si hay mañana.