Buenos días.
Emociones encontradas alteran la paz, mientras no se ejerce el poder de la elección. Son los apegos a lo que unos llaman: Área de confort, el lugar y los hábitos a que nos hemos acostumbrado, donde nos sentimos cómodos por la fuerza de la costumbre.
Hábitos y costumbres que nos dominan por la constancia en su repetición, ni buenos, ni malos, moldean nuestros movimientos y bien elegidos están a nuestro servicio. Cuando no pueden resultar en extremo perjudiciales, siendo los peores, aquellos que nos dominan. La diferencia se puede ver con solo comparar el fumar con cepillarse los dientes. Hábitos los dos, que generan diferentes resultados.
De los apegos, lo primero que se me ocurre es que nos iguala a los gatos. Territoriales como lo suelen ser casi todos los animales, volviéndose presos de su paraje. De la misma manera depositamos nuestros sentimientos en sitios y cosas, equiparándolos con las personas.
El mejor de los martillos, por mejor balance que tenga o en cuantas obras nos asistiera, aunque fuera un regalo de alguien querido y le agregáramos un valor sentimental, no dejara de se una cosa.
Hasta la misma casa, no deja de ser una cosa, por más que su precio o su costo se calcule por el tamaño y materiales de sus paredes, su verdadero valor radica en los que la habitan.
Espacios y objetos atesorados porque los impregnamos con nuestros sentimientos y emociones. Dejan de ser nuestras posesiones, para poseernos, corriendo el riesgo de volvernos objetos en riesgo de por ellos estar sujetos.
Miedo, fantasma paralizante surgido en la imaginación, al calor o la sombra de lo desconocido, sin saber, sin medir un posible peligro. Insensato el que no teme al peligro, cobarde el que huye, valiente el que lo enfrenta, héroe el que vence. Y hasta el que sucumbe en el intento no morirá en remordimiento de no haberlo intentado.
Obstáculos son retos, están para saltarlos. No son cercas que nos contengan como ganado. A reescribir los arquetipos y liberar a Sísifo. Soltar la piedra y remontar la cuesta.
Fuente
Idea liberadora con que cierro mi cotidiano ejercicio de escritura. Cuando un día no resulte un esfuerzo y fluya como el pensamiento, siquiera como el hablar, no les diré.
Hasta mañana.
P. D.: En un rápido vistazo a la mitológica figura de Sísifo, resulta muy interesante su historia: Rey enfrentado con reyes y dioses, acusado de impío, logro encadenar a la muerte, aunque no para siempre, fue capaz de engañar al infierno y escapar para disfrutar hasta una vejez avanzada.