Hola,
Como explicar lo que puede ser ilusión o cruel realidad, alucinación o delio, cuenta atisbos de esa realidad invisible donde se enfrentan a lo largo de las edades los enemigos eternos.
El escenario montado como los grandes circos de tres pistas, solo que este tiene 6 o tal vez 6 por 6 y en el centro el tablero de ajedrez, que en cada esquina ostenta una columna. Un gran obelisco con el ojo en la cúspide y en diagonal un minarete desde el que el muecín grita, llamando a la oración y la sumisión.
La otra diagonal la ocupan; Un faro, el faro del fin del mundo, en el que no sabemos si está el guardián o los piratas y en enfrente la gran Atalaya de la fe.
Sentados a los cuatro costados se enfrentan un águila con un oso, mientras esperan su turno un toro y el león, más parece partida de dominó.
En rededor desplegados están los otros tableros; El parchís, serpientes y escaleras, el laberinto y el juego de la oca, junto a los picos del backgammon, cuál cordillera del Himalaya o el Atlas. Sin que falten todas las otras combinaciones como el monopolio y hasta calabozos y dragones.
Nada es lo que aparenta, la gran carpa no es una lona, en realidad es una gran red, tejida en una mezcla de rombos y hexágonos de la que no escapa el cardumen, acaso revolotean zumbando algunas abejas ignorantes de quien se come su miel.
El campo de batalla dispuesto, los aliados prestos a dar el primer golpe y sin que nadie cuenta sé de, encendida está la contienda, guerra a muerte, sangrienta carnicería y destrucción, que de repente se torna paz y los supuestos enemigos se reparten la tortilla.
Solo así se explica la ´´amistad´´ entre el gran capitalista de wall street y el dictador comunista y dosmil incomprensiones que cada quien es muy capaz de enhebrar.
En el pasado David derroto a Goliat, cuidado, no sea que en esta vuelta sean aliados que están de caza, atrapando rebaños incautos.
Y aunque por las venas me corra un poco de sangre quijotesca, más pesa la del señor panza. Dejaré en paz a la iglesia, más bien a las iglesias que llevan su buena tajada en la repetición. No en vano son los sacerdotes los encargados de presentar las ofrendas y si es necesario empujar para que un hombre justo perezca por el bien de la masa.
Fuente
Más que la realidad, importa la apariencia de realidad.
Y mientras los cadetes se alistan soñando glorias y honores al servicio de un ideal, yo me despido por hoy.
En la vida real me espera una lucha en que me hará falta la agudeza del águila, para ver la oportunidad y la labia del orador, para pescar clientes en el mercado. Con suerte terminaré con aliados y amigos que apoyen mi causa y permitan que con mi esfuerzo ponga pan en mi mesa.
Feliz martes. Paz, salud y abundancia tengan todos Ustedes y,
Hasta mañana.