Que luego de más de 20 años siga extrañándolos es normal y cotidiano, a fin de cuentas ellos me hicieron y siguen presentes en
mi forma de caminar y de hacer las cosas, por lo que suele suceder, que a un gesto o movimiento, surja la expresión "Como hacía Papa, o así me lo enseño Mama"
Cuando Mama falleció hace más de 20 años, me consolé en la idea de que por fin descansaba de sus constantes dolores y a fin de cuentas nos volveremos a encontrar, pero Papa nunca encontró consuelo y en su tristeza, decidió seguirla, nunca se recuperó del golpe y a pocos años la siguió.
Pero mejor les cuento acerca de su vida, Mama, de profesión modista, era capaz de replicar un vestido a partir de una foto y tres o cuatro medidas de la clienta. No necesitaba patrones y ni siquiera dibujaba sobre la tela, marcaba las medidas con alfileres y procedía con las tijeras, hilvanaba y listo para la primera prueba.
Desde mi corta infancia, siempre tenía algo que coser, entre hacer las comidas y lavar y planchar, volvía a la máquina. La vieja Singer de pedal, de donde con frecuencia nos sacaba para poder trabajar, con la repetida advertencia "Cuidado los dedos, salgan de ahí", siempre trabajando, que pocos momentos de descanso.
Papa ausente todo el día y era normal que llegara a casa cuando ya dormíamos, mis hermanos y yo, con suerte lo veíamos en la mañana al levantarnos y estaba listo para marcharse al trabajo. Dos palabras y un beso antes de partir para su primer trabajo, de 7 a 2 y luego al segundo, de 3 a 9. En mis recuerdos más añejos están las noches en que intentaba acompañarlo en su jornada nocturna en casa, en su cuarto oscuro, donde revelaba los negativos y hacía las fotos en blanco y negro de los reportajes de fin de semana en bautizos y comuniones o retratos familiares a domicilio con que completaba el ingreso familiar. Trabajo y más trabajo.
Dos seres de principios del siglo XX, que apenas asistieron a la escuela y aprendieron trabajando, y trabajando vivieron. El ocio era bueno en su justa medida y vicio si se prolongaba, contadas son las vacaciones familiares, tesoros en mis recuerdos, pues hasta las principales fiestas se limitaban a una tarde con la familia y una comida en casa de alguna de mis tías, donde podía faltar o llegar tarde Papa o alguno de mis tíos, porque estaba en el trabajo.
Solo unas pinceladas, en su memoria, a pocos días de otro aniversario de su partida. No solo nos dejaron la herencia genética, sino el ejemplo de fidelidad y espíritu de lucha incansable.
Nos encontraremos en la eternidad.
Y a Ustedes, gracias. Hasta mañana.
*Foto de novios en ocasión de su boda en la decada del 50.