Salud y paz.
En estos momentos paso por un periodo de reposo, que se prolonga y comienzo a sentir una inquietud. Inquietud como la que imagino sentirá el río al salir de los meandros de calmadas aguas y acercarse a los rápidos, descensos y rocas, saltos de agua y espuma. En el curso encontraré una catarata o solo la intensa lucha de los salmones, venciendo las caídas, en sus saltos contra la corriente.
Cada quien en su camino, unos vamos y otros van, pocos son paralelos y con tantos nos cruzamos. Una vez y a veces más.
Río que nace en la fuente, manantial transparente, corre en silencio y se junta en sus afluentes, crece, aumenta el caudal y recorre su cauce, a veces sereno y otras turbulento y hasta en rápidas caídas y bruscos descensos.
Navegable le llaman cuando además de calmado es caudaloso. Como el Orinoco y no tanto sí se parece al Caroní.
De este a oeste o al revés recorren su camino la mayoría y muy pocos de norte a sur. Solo recuerdo uno famoso y caudaloso que de sur a norte hace su recorrido, regando fértil vega, luego de darle vida a una presa que llaman Asuán. Su nombre es Nilo y no dejan de especular, si antes de comenzar la historia, se desplazara por el Sahara. Será por eso que al desembocar junta tanta arena en su descomunal delta.
Al magno Alejandro impresiono y lo eligió para asiento de su capital, adornada de luz en todos los sentidos, asiento fue de un magnífico faro y del conocimiento y el saber, ejemplo con su sin igual biblioteca.
Ni toda la oscuridad por mil años derivada de una fe mal estudiada que pudo derribarla, pero jamás olvidarla.
La luz guardada en un ascua entre cenizas permanece viva, esperando una brisa propicia para crecer e iluminar.
Un mundo en tinieblas sufre y espera a que todos enciendan su tea, su vela, la linterna, el foco y sea tanta la luz que los hipócritas, los egoístas, los envidiosos, los cobardes, los traicioneros, desistan del miedo o busque un hueco profundo donde ocultarse y enterrarse en sus vicios, ahogados para siempre no osen atacar a los hijos de la luz y florezca el reino.
Amor y sabiduría en total armonía, sin velos ni turbias sombras. En libertad de alcanzar horizontes nuevos, cumbres no conquistadas y lograr los estelares destinos.
Hasta mañana, me despido deseándoles disfruten de su camino.