No se trata de una historia ficticia, por el contrario, muy real.
Desde el pasado día 25 del corriente mes de junio ando perdido en el tiempo. Primero repetí el 25 dos veces y hoy he dado un salto a mañana, ahora me doy cuenta de que tengo una segunda falla en la bitácora.
Mi percepción espacio temporal no se ha visto afectada, pero el salto quedará registrado en la cadena de bloques poniendo en evidencia el descuido, afortunadamente no me he encontrado con mi yo del mañana, ni con el de ayer, aunque en ese último caso, no sucedería nada peligroso. Sigo manteniendo mis opiniones de ayer. El shock puede suceder si al encontrarme con un yo futuro, este difiere de opinión y trata de adoctrinarme.
Paradoja temporal superada por la fuerza superior de la convicción en la permanencia del cambio constante.
El mundo es nuevo todos los días, aunque parezca el mismo. Con cada amanecer se han renovado células por millones y las estrellas están desplazadas de su anterior posición. Años luz de por medio nos separan, aunque sigan al alcance del telescopio, pueden estar muertas hace tiempo y nos enteraremos cuando. No sabemos.
Un problema se me presenta, como resolver la ecuación de toda la divagación. Que hacer mañana con mi ejercicio de cotidiana escritura. Como la de hoy tiene fecha de mañana, a la de mañana le pondré la fecha de ayer y será cuestión del destino ponerle orden, o dejarlas desordenadas. Divagaciones difusas e inconcretas, ni pierden, ni ganan, total, entre los recuerdos del futuro y la añoranza por el pasado que nunca existió hay pocas diferencias.
Cotidiano transcurrir a velocidad constante, solo altera en su percepción por las acciones y las emociones sentidas. Acelerado cuando parece no alcanzar a satisfacción de nuestro deseo o casi paralizado en los momentos del llamado aburrimiento.
Fuente DeLorean
Es curioso que un vehículo de hace 42 años siga siendo la máquina para viajar en el tiempo.